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BATALLA DE LOS DIOSES, UNA HISTORIA JAMÁS CONTADA / CAPÍTULO 2 LA INVASIÓN DEL TRONO / TÍTULO 12 BACHUÉ Y GOGUBA, LOS DIOSES SERPIENTES

MiguelAngel

Contenido de la publicación

Las diosas cayeron en las profundidades del río. Zuyu estaba inconsciente por las heridas que le causó Huper y su vida se extinguía; en su vientre, Yepuniku se ahogaba casi sin poder moverse. Upuxu tenía lastimado el hombro, pero sus heridas estaban controladas; aunque tenía la opción de salvarse, recordó su promesa. Intentando rescatar a las deidades, comenzó a ahogarse mientras todas se hundían más en el abismo, perdiendo la vida. En ese momento, una luz resplandeció en medio de la tempestad.

La luz las abrazó y las llevó a la superficie. El río se calmó y las condujo a tierra; era el espíritu del río, un dios mayor de nombre Goguba, "el espíritu azul". Él sanó las heridas con el agua: Upuxu se recuperó del hombro izquierdo y Zuyu de sus extremidades, no obstante, perdió sus alas y quedaron las cicatrices en su espalda. Ella vomitó a Yepuniku, quien estaba con vida, sin embargo, muy débil. Goguba le dio de beber agua del río, la bañó y recitó unas oraciones; ella se recuperó de tantos años de sufrimiento. Su cuerpo estaba limpio, su belleza resplandecía y sus marcas sanaron hasta desaparecer.

El señor del agua les preguntó:

—¿Quién les causó este daño?

Ellas le contaron todo lo que había sucedido, a lo que él respondió:

—Se suponía que Huper era el bondadoso, entonces es un demonio con disfraz. No permitiré que destruya el mundo, que gobierne a su antojo y decida sobre la vida. Es mi deber participar en esta batalla, así que las acompañaré al templo y yo mismo le arrancaré la cabeza.

Él se acercó al río y llamó a su Gitoya. En ese momento las aguas se abrieron, desbordándose por el bosque, y una temible criatura se asomó: era una gigantesca serpiente llamada Bachué, cuya forma original era la de una divinidad. Las diosas se asustaron al verla; sus ojos redondos, sus dientes y el cabello detrás de la cabeza infundían pavor. Goguba les pidió que subieran sobre ella; la deidad los llevaría al templo, aunque debían atravesar varios bosques para llegar.

Mientras tanto, en el templo, Huper se recuperó de sus heridas y recobró la consciencia. El rey estuvo bajo su cuidado y le preguntó:

—Cuéntame, ¿qué ha pasado contigo? ¿Conoces el paradero de las diosas? ¿Hay un demonio detrás de todo esto?

—Sí, mi señor, un demonio ha capturado a mi esposa y a las demás. Luché contra él, aun así es fuerte y me ha cortado el brazo derecho — respondió Huper.

—¿Por qué no nos avisaste? ¿Por qué te has enfrentado a él solo? ¿Cómo es su nombre y por dónde se ha ido? — interrogó Kic.

—No tuve tiempo de pedir ayuda. Después de que me cortara el brazo, desapareció con las diosas, sin que yo supiera su nombre ni por dónde se marchó — contestó Huper.

Kic no lo interrogó más; creyó en sus palabras. Luego salió del templo en busca de Oviñoke, fue a su taller y le pidió que fabricara un brazo para Huper. Ambos regresaron a verlo; el ingenioso lo examinó y volvió a su taller, donde reunió los metales más poderosos, los mismos con los que había forjado las armas divinas, hasta que completó la fabricación sin tardar. En seguida acudió a donde Huper y le adaptó la extremidad, que este podía mover con el pensamiento; no sentía su peso, y aquel miembro con un solo golpe destruía montañas. Él sintió su inmenso poder.

Mientras tanto, Vuhu se encontró con Vako y Ñezi y les dio la noticia; se quedaría un tiempo con ellos por órdenes del rey. Durante el viaje, Yepuniku pidió a los demás que pasaran primero a la casa de su señor. Todos estuvieron de acuerdo; ella quería verlo y abrazarlo, pues sus pensamientos en todo momento habían estado en él, anhelando estar a su lado.

Thoughts

  • mvillar74

    Hombre, que Zuyu se cure de todo menos de las alas me parece lo más justo del capítulo. Algo tenía que cobrarse el río.

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  • TintaYMadrugada

    Órale, Kic le cree todo a Huper sin una pregunta más y encima le manda hacer un brazo con los metales de las armas divinas. Me da que Goguba llega al templo esperando una pelea pareja, y no lo va a ser.

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