Saltar al contenido
Cargando…

BATALLA DE LOS DIOSES, UNA HISTORIA JAMÁS CONTADA / CAPÍTULO 2 LA INVASIÓN DEL TRONO / TÍTULO 12 BACHUÉ Y GOGUBA, LOS DIOSES SERPIENTES

MiguelAngel
Pensamiento

Pensamiento

mvillar74

Hombre, que Zuyu se cure de todo menos de las alas me parece lo más justo del capítulo. Algo tenía que cobrarse el río.

Hombre, que Zuyu se cure de todo menos de las alas me parece lo más justo del capítulo. Algo tenía que cobrarse el río.

Contenido de la publicación

Las diosas cayeron en las profundidades del río. Zuyu estaba inconsciente por las heridas que le causó Huper y su vida se extinguía; en su vientre, Yepuniku se ahogaba casi sin poder moverse. Upuxu tenía lastimado el hombro, pero sus heridas estaban controladas; aunque tenía la opción de salvarse, recordó su promesa. Intentando rescatar a las deidades, comenzó a ahogarse mientras todas se hundían más en el abismo, perdiendo la vida. En ese momento, una luz resplandeció en medio de la tempestad.

La luz las abrazó y las llevó a la superficie. El río se calmó y las condujo a tierra; era el espíritu del río, un dios mayor de nombre Goguba, "el espíritu azul". Él sanó las heridas con el agua: Upuxu se recuperó del hombro izquierdo y Zuyu de sus extremidades, no obstante, perdió sus alas y quedaron las cicatrices en su espalda. Ella vomitó a Yepuniku, quien estaba con vida, sin embargo, muy débil. Goguba le dio de beber agua del río, la bañó y recitó unas oraciones; ella se recuperó de tantos años de sufrimiento. Su cuerpo estaba limpio, su belleza resplandecía y sus marcas sanaron hasta desaparecer.

El señor del agua les preguntó:

—¿Quién les causó este daño?

Ellas le contaron todo lo que había sucedido, a lo que él respondió:

—Se suponía que Huper era el bondadoso, entonces es un demonio con disfraz. No permitiré que destruya el mundo, que gobierne a su antojo y decida sobre la vida. Es mi deber participar en esta batalla, así que las acompañaré al templo y yo mismo le arrancaré la cabeza.

Él se acercó al río y llamó a su Gitoya. En ese momento las aguas se abrieron, desbordándose por el bosque, y una temible criatura se asomó: era una gigantesca serpiente llamada Bachué, cuya forma original era la de una divinidad. Las diosas se asustaron al verla; sus ojos redondos, sus dientes y el cabello detrás de la cabeza infundían pavor. Goguba les pidió que subieran sobre ella; la deidad los llevaría al templo, aunque debían atravesar varios bosques para llegar.

Mientras tanto, en el templo, Huper se recuperó de sus heridas y recobró la consciencia. El rey estuvo bajo su cuidado y le preguntó:

—Cuéntame, ¿qué ha pasado contigo? ¿Conoces el paradero de las diosas? ¿Hay un demonio detrás de todo esto?

—Sí, mi señor, un demonio ha capturado a mi esposa y a las demás. Luché contra él, aun así es fuerte y me ha cortado el brazo derecho — respondió Huper.

—¿Por qué no nos avisaste? ¿Por qué te has enfrentado a él solo? ¿Cómo es su nombre y por dónde se ha ido? — interrogó Kic.

—No tuve tiempo de pedir ayuda. Después de que me cortara el brazo, desapareció con las diosas, sin que yo supiera su nombre ni por dónde se marchó — contestó Huper.

Kic no lo interrogó más; creyó en sus palabras. Luego salió del templo en busca de Oviñoke, fue a su taller y le pidió que fabricara un brazo para Huper. Ambos regresaron a verlo; el ingenioso lo examinó y volvió a su taller, donde reunió los metales más poderosos, los mismos con los que había forjado las armas divinas, hasta que completó la fabricación sin tardar. En seguida acudió a donde Huper y le adaptó la extremidad, que este podía mover con el pensamiento; no sentía su peso, y aquel miembro con un solo golpe destruía montañas. Él sintió su inmenso poder.

Mientras tanto, Vuhu se encontró con Vako y Ñezi y les dio la noticia; se quedaría un tiempo con ellos por órdenes del rey. Durante el viaje, Yepuniku pidió a los demás que pasaran primero a la casa de su señor. Todos estuvieron de acuerdo; ella quería verlo y abrazarlo, pues sus pensamientos en todo momento habían estado en él, anhelando estar a su lado.

Thoughts

  • mvillar74

    Hombre, que Zuyu se cure de todo menos de las alas me parece lo más justo del capítulo. Algo tenía que cobrarse el río.

    Permalink
  • TintaYMadrugada

    Órale, Kic le cree todo a Huper sin una pregunta más y encima le manda hacer un brazo con los metales de las armas divinas. Me da que Goguba llega al templo esperando una pelea pareja, y no lo va a ser.

    Permalink

Publicaciones relacionadas

Pública 6 conversaciones 8 pensamientos 22 votos positivos 0 votos negativos 0 series

Las diosas cayeron en las profundidades del río. Zuyu estaba inconsciente por las heridas que le causó Huper y su vida se extinguía; en su vientre, Yepuniku se ahogaba casi sin poder moverse. Upuxu…

En grupos