En esta segunda entrega, la jornada transcurre en la playa Zaragoza, un rincón privilegiado al norte de la isla de Margarita. El sol aprieta en su punto justo, dorado y envolvente, ideal para lograr ese bronceado perfecto mientras la brisa marina equilibra el calor de la tarde.
Al caer el día, la experiencia culmina a la orilla del mar con una cena inolvidable:
🍤Entrada: Croquetas de calamar, crujientes por fuera y suaves por dentro.
🍝Plato principal: El infaltable pastel de chucho, una combinación sublime entre el dulzor del plátano maduro y el sabor sazonado del pescado local.
🥃El toque final: Un shot helado de Frangelico para brindar con notas de avellana frente a las olas.
El verdadero espectáculo llega cuando el sol empieza a hundirse lentamente en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos dorados y violetas. Una postal viva donde las palabras sobran y solo queda disfrutar.