A miles de kilómetros de distancia, pero con el corazón más cerca de ti de lo que imaginas. 🥹❤️
A veces me pongo a pensar en lo mucho que daría por tenerte aquí, aunque fuera por unos minutos. Poder mirarte a los ojos, acercarme a ti sin una pantalla de por medio y, finalmente, abrazarte con todas esas ganas que he ido guardando durante el tiempo que llevamos lejos. Porque hay abrazos que no se pueden reemplazar con mensajes, llamadas ni videollamadas; abrazos que uno necesita sentir de verdad para convencerse de que esa persona que tanto extraña está ahí, frente a él.
No sabes cuántas veces he imaginado ese momento. El instante en que por fin pueda verte llegar, correr a tus brazos y quedarme ahí un ratito más, como si quisiera recuperar en unos segundos todos los días en los que no pude tenerte cerca. Quizá hasta se me olviden las palabras que tantas veces pensé decirte, porque hay sentimientos que se entienden mejor cuando uno simplemente abraza a la persona que ha estado esperando.
La distancia a veces pesa, los días parecen más largos y las ganas de verte se vuelven difíciles de explicar. Pero incluso desde aquí, en medio de tantos kilómetros, hay una ilusión que sigue intacta: la de encontrarnos, mirarnos de cerca y sentir que toda esta espera por fin tiene un momento bonito al que aferrarse.
Mientras llega ese día, me quedo con nuestras conversaciones, con cada pequeño detalle que me acerca a ti y con la ilusión de imaginar cómo será tenerte frente a mí. No sé cuánto falte ni cómo será exactamente ese encuentro, pero sí sé que hay un abrazo que llevo mucho tiempo queriendo darte.
Porque puedes estar lejos de mis brazos, pero sigues muy presente en mis pensamientos. Y aquí estoy, contando los días con el corazón lleno de ganas, esperando ese momento en el que la distancia deje de ser un obstáculo y pueda decirte, sin necesidad de escribirlo, cuánto deseaba volver a verte. 🫂💗🌎