Entre tu sonrisa y la mía, siempre voy a preferir la tuya, porque, de alguna manera, se ha convertido en el motivo de la mía. Porque no hay nada más bonito que ver sonreír a esa persona que tanto quieres y sentir que, aunque sea por un instante, el mundo se vuelve un poquito más bonito.
Quizá no te das cuenta de lo que provocas en mí cuando sonríes. De cómo puedes cambiar mi día sin siquiera intentarlo, de cómo una simple expresión tuya puede aliviar mis preocupaciones y de cómo, incluso cuando tengo mil cosas en la cabeza, basta con verte feliz para que algo dentro de mí también encuentre tranquilidad.
Y es curioso, porque antes de conocerte, mi felicidad dependía de tantas cosas que hoy parecen insignificantes. Pero llegaste tú, con tu manera de ser, tus ocurrencias, tus gestos y esa sonrisa que, sin pedir permiso, terminó convirtiéndose en una de mis cosas favoritas del mundo.
Desde entonces, hay momentos en los que me descubro sonriendo por tu culpa. Recordando algo que dijiste, imaginando alguna de tus expresiones o pensando en una de esas tonterías que solo nosotros entendemos. Y entonces comprendo que no siempre necesitamos grandes detalles para hacer feliz a alguien; a veces, basta con existir en la vida de esa persona de una manera bonita.
No quiero que pienses que tienes que estar bien todo el tiempo para hacerme feliz. También quiero estar ahí cuando tengas días difíciles, cuando no tengas ganas de sonreír y cuando el mundo te pese más de lo habitual. Porque quererte no significa esperar que siempre estés feliz para disfrutar de ti, sino desear que encuentres motivos para volver a sonreír incluso después de los días más grises.
Si pudiera pedirle algo bonito a la vida, sería que nunca te falten razones para sonreír. Que tengas momentos que te hagan olvidar las preocupaciones, personas que te abracen el alma y días en los que puedas sentirte tan feliz que no sepas cómo esconderlo.
Y si alguna vez te preguntas qué es lo que más deseo para ti, recuerda que tu felicidad siempre será importante para mí. Porque hay sonrisas que simplemente son bonitas y hay otras que, sin saberlo, terminan iluminando la vida de alguien más.
Entre tu sonrisa y la mía, elijo la tuya, no porque la mía importe menos, sino porque verte feliz tiene esa magia de hacerme feliz también. Y si alguna vez me ves sonriendo sin una razón aparente, quizá sea porque acabo de recordar que existes, que estás en mi vida y que, entre tantas cosas bonitas que me podrían pasar, una de mis favoritas sigue siendo verte sonreír. ❤️🫶🏻✨