"No sé quien más conoce lo que me pasa al ver tu caminar, tal vez el tiempo sepa que siento, cuando me hablás y me contás tu día..." son los primeros versos de "Carencias de cordura" de Milo J, que a mí parecer condensan casi a la perfección esa tan extraña sensación de amor para algunos, que varios de nosostros hemos experimentado alguna vez. Palabras sobran e increíblemente faltan para describir lo increíblemente fantástico y tenebroso de querer tanto. Pero ahí no radica la cuestión en si misma (o al menos no hoy), ya que a veces inclusive después de tantos acontecimientos, se hace esquiva la idea de claridad, por alguna razón que desconozco. Hay días en que ella es casi lo único que puedo pensar y otros en los que simplemenente creo que ya los sentimientos se han calmado, hasta un punto en que llegué a engañarme a mí misma diciéndo que ya había superado todo de una vez por todas… y no fue así, no nos vimos por 2 semanas, y al sentarse al lado mío y sentir su perfume me di cuenta de que al corazón no le podés vender mentiras por más que te esfuerces.
Pero…(siempre hay un pero) no puedo hacer nada para tener una relación romántica con ella, no hay manera y obvio que duele, y peor aún me desconcierta: ¿Y ahora que hago? Estoy confundida, aunque al menos ya no me preocupa tanto, solo que ahora me quiero ocupar de hacer algo, o bien para reforzar la amistad y dejar ir o amarla en el silencio hasta que pase el temblor.
Retomando el comienzo: yo creo firmemente que al final del día el amor nos hace dar cuenta de que no estabamos del todo cuerdos y qué solamente necesitabamos una hermosa excusa para dejarlo relucir.