La que me intriga es Bathin, che. Dice que viene a ayudar y a los dos renglones ya cuenta que su angustia nació al ver la luz de Purson, o sea que lo que la trae es lo que él tiene. Purson arma su telaraña de éter para no ser presa y la que entra sin que la vea es ella. Me acordé del abate Faria, que también aparece de la nada en la celda de Dantès con un plan para escapar, aunque Faria no pedía nada a cambio.
Apartado siete. Primer capítulo.
Pensamiento
La que me intriga es Bathin, che. Dice que viene a ayudar y a los dos renglones ya cuenta que su angustia nació al ver la luz de Purson, o sea que lo que la trae es lo que él tiene. Purson arma su telaraña de éter para no ser presa y la que entra sin que
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VII
En una ocasión inmóvil, cuando meditaba en cómo diablos podría escapar del infierno, un susurro ruidoso captó mi atención. Entonces, sin ser visto, escuché omniscientemente de boca de unos demonios un rumor que contaba cómo otros infernales: duques y generales diabólicos atrapados por Salomón, podían escabullirse del infierno a voluntad. Luego, pasaban lapsos titánicos, milenios en el mundo de lo tangible y volvían de nuevo a su cárcel espectral, casi al instante de su escabullida, como si nada hubiese pasado; puesto que nada pasa y todo ocurre dentro del infierno. Uno de los infernales nombrados fue Belial, el primer demonio capturado por Salomón. Aquellos esbirros infernales se contaban entre sí cómo este demonio, por medio de sigilos y sacrificando a muchas de sus presas y congéneres, creaba un portal que lo llevaba a un desconocido sitio del vasto multiverso, afuera del averno para luego aparecer al instante, colérico por su corto viaje, a pesar de que haya pasado siglos o milenios en el cosmos material.
Depende de la energía, un infernal o un celestial podían pasar al plano de lo tangible. Si el brío etéreo era descomunal, la entidad espiritual podía nacer dentro del mundo del átomo. Al hacerlo, perdían su memoria; mas la esencia angelical o demoniaca se veía transmutada misteriosamente en la mente orgánica, atrofiando la glándula pineal y haciendo aparecer habilidades sorprendentes en dicho cuerpo de carne y hueso, dones exquisitos que más tarde le develarían quiénes habían sido realmente. Ahora bien, si era bajo tal vigor energético, el ser incorpóreo solo podía influir, sentir la vida desde afuera. Otros, decidimos rondar el mundo de los vivos desde nuestra esencia espiritual. Sólo somos vistos cuando lo deseamos o cuando alguien dotado[1] se percata de nuestra presencia. Belial también extrañaba lo carnal y burlaba el sello impuesto por Salomón para andar de forma espectral en el mundo de los vivos y así alimentarse también de la energía vital de los dolientes en vida. De esta forma, este demonio garantizaba sempiternamente a su víctima dentro de su guarida infernal, llena de llanto, horror y desesperanza plena. Además, los demonios no somos de fiar, por eso ir a hablar directamente con Belial y manipularlo para que me contara detalladamente su ritual de escape era un plan muy arriesgado; podría ser yo incluso parte del sacrificio de su sello. Por eso, para pactar con un semejante lo más idóneo era el trueque. Pero, ¿qué ofrecerle a él?... Y en esa incertidumbre, una sombra apareció dentro de la bruma fría del recinto en donde Purson se hallaba meditando…
Eres tú nacido de la gnosis Divina… ¿Qué os preocupa a ser tan docto como tú, mi señor?
¿¡Quién está ahí!? ¿Cómo burló mis sentidos? Sabe usted que se halla dentro de una maraña de seda, de éter, y yo, ¡como araña!, debí percatarme de su presencia…
No te ensañes contra mí, no soy tu presa ni tu enemiga. No vengo para alimentar tu punzante paranoia. Vi tu brillar y me pareció magnánimo. No deseo quitártelo… deseo que me enseñes cómo brota… deseo tener mi luz dentro de este imperio de soledad y oscuridad.
¿Cómo? ¿Quién eres?
Ya me conoces, soy Bathin…
Bathin era una duquesa infernal e, igual que Purson, era también prisionera del de Salomón. Cuando ella arribó, no halló peligro alguno. No fue víctima de nadie; pues ningún demonio o criatura podía atraparla. Estaba en todas partes. Adquirió su rango infernal cuando se sintió seducida por los jardines de Fleuretty; siendo después la protectora de dichos vergeles. Cuando Salomón deseaba pasear y conocer nuevos y extraños parajes del cosmos, ya sea físico o etéreo, el noble invocaba a este dúo de demonios para saltar a nuevas realidades e ir a sitios nunca explorados. Por ello, antes que Purson perteneciera a las órdenes de Fleuretty, Bathin ya le conocía, su omnicrología era tan sensible que podía percatarse de las cosas más efímeras ocurridas o por venir dentro el vasto cosmos, pese a que estuviese en un lugar lúgubre sin tiempo. Además, ella trabajó en conjunto con Purson, algo que la infernal apreció bastante. Dejando cómodo a su corcel espectral en un rincón del recinto, Bathin se dirigió en dirección a Purson con intención de ayudarle a desenmarañar su incertidumbre; ya que, de tal manera, ella también se beneficiaría. Philimgar se amenizó junto a las serpientes que acompañaban a la duquesa…
¿Qué quieres?
¿No es obvio? Deseo ayudarte. Trabajamos juntos para Salomón. Fuimos buenos en nuestra tarea de resolver las curiosidades que al noble le asaltaban con ansiedad lastimera.
¿Alguna vez has deseado salir de este estado… de lo espiritual? Aquella luz que vio fue una reminiscencia de la vida terrenal. ¿Ya has disfrutado del mundo físico?
No mucho. Siempre estuve en la región etérea. Así mi esencia fluye mejor. Sin embargo, encontrando lugares quiméricos en inhóspitos planetas, hallé la ambrosía de la materia y, sin querer, me vi regocijada en medio del plasma de la vida… hasta que Salomón me atrapó.
¿Has pensado en algo para dar solución a tu angustia?
Mi angustia nació cuando vi tu luz… aquello me hizo recordar el calor, sentir el átomo, sentir la materia… la vida. Pero, al verte desaparecer en medio del bullicio infernal que carroñeramente te saboreó, me percaté que necesitas ayuda.
¿Tienes almas bajo tu dominio?
No tantas como tú, mi señor. Pero, sí poseo un número gratificante para satisfacer mi paladar.
Reúnalas y cuando regreses, me acompañarás a visitar a alguien…
[1] Alguien con habilidades hipersensoriales.
Thoughts
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PermalinkCon razón vuelve colérico Belial: milenios afuera y adentro ni un parpadeo. Yo también volvería con mala cara.
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PermalinkLa que me intriga es Bathin, che. Dice que viene a ayudar y a los dos renglones ya cuenta que su angustia nació al ver la luz de Purson, o sea que lo que la trae es lo que él tiene. Purson arma su telaraña de éter para no ser presa y la que entra sin que la vea es ella. Me acordé del abate Faria, que también aparece de la nada en la celda de Dantès con un plan para escapar, aunque Faria no pedía nada a cambio.
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