Ella era bella como las estrellas y yo solo como el lobo.
No supe apreciar el valor del todo;
luchando codo a codo, ese era el modo
donde yo te tenía como mi todo.
Pero por no saber valorar te tuve que dejar volar,
sin siquiera madurar. Yo sabía que te quería amar
y jamás dejarte escapar de esta cárcel que llamamos 'amar'.
Siempre tuve tu comprensión y, al equivocar, tu compasión.
Creo que perdí la pasión y me sentí bajo presión,
por eso te pido perdón por no ser lo que tu corazón necesitó,
porque en vez de sanar solo logré dañar
a alguien que me quería amar y enseñar.
Por eso siempre te voy a valorar,
y si me llegas a perdonar, te juro que estoy dispuesto a volver a empezar.
Voy a recapacitar sobre todo lo que tuviste que soportar
y que, por no pelear, lo tuviste que callar;
que siempre estuviste y me quisiste cuando nadie más lo hizo.
Creo que ese fue el hechizo que nuestros corazones juntó.
Tus valores me enseñaron que no importan los espectadores,
sino que lo hagas con pasión y emoción;
que una acción vale más que mil palabras.
Y perdón si me voy por las ramas, pero es lo que sale de mi corazón.
Quizás sean palabras de mayor cuando digo que te anhelo con amor,
y que espero verte cruzar esa puerta con esa mirada abrasadora
que hace que me sienta en casa sin necesidad de estar en ella.
Te volviste mi hogar cuando yo me estaba a punto de ahogar,
y juré que te iba a amar hasta el día que no pudiese respirar
y que me tuvieran que enterrar.
Pero eso no sucedió; creo que mi palabra se excedió a todo lo que ocurrió.
No cumplí lo que un día te prometí;
el amor incondicional expiró y, cuando te miro, ya no siento lo mismo.
Ahora que no estás, suspiro de melancolía cada día,
pero que sepas que no dejé de quererte ni de protegerte,
o, si hace falta, abrigarte si hace frío.
No dejaré de respetarte, ni mucho menos hablar mal de lo que tuvimos.
No olvidaré el camino que recorrimos,
lo mucho que reímos, todo lo que comimos y lo que nos conocimos.
Pero no solo del cuerpo hablo: hablo del alma,
esa que yo creo que reencarna,
de esa que, cuando trascendamos, hará que nos encontremos
y terminemos el capítulo que dejamos incompleto.
Pero con esto cierro por completo ese día cuando llorabas mientras yo me iba.
Te deseo lo mejor y que encuentres una mejor compañía.
Te quiero, amada mía.
Att: lukas andrés