Amor, toma mi mano otra vez
coloca flores en mi cabello,
que un nuevo aroma se ha impregnado
en la curva suave de mi cuello.
Dime, cielo, ¿no quieres olerlo?
¿No sientes cómo te nombra en silencio?
Acércate un poco más a mí
y deja que te quiera así.
Guarda en mis labios tu aliento
mientras te robo un juramento.
Que si el mundo se viene abajo
nos encuentre en este abrazo.
Con flores, promesas y un deseo:
aprender de nuevo a querernos
sin miedo, sin prisa y duelo.