Amor de mierda el que te enseña a soñar
y después te deja durmiendo solo.
Amor de mierda el que te promete una casa,
un futuro, diez ramos de rosas multicolores
y se va con otro a estrenar el colchón.
Vos me enseñaste lo que era un primer beso
después de media hora despidiéndonos en la puerta,
y ahora tengo que aprender a olvidar tu boca.
Te encerré en lo más profundo del corazón,
yo soy el candado, pero vos todavía tenés la llave.
Y venís cuando querés, me abrís, me revolvés todo y te vas.
Yo no te amo por lo que ven mis ojos,
te amo por lo que sos,
y por eso duele tanto, porque sé que sos así:
espalda contra espalda aunque estemos sentados juntos,
mirando el mismo atardecer pero para lados distintos.
Amor de mierda este que no me deja odiarte.
Amor de mierda el que me hace revisar el celular
sabiendo que no vas a escribir.
Amor de mierda el que me hace pasar por ese café
solo para ver si todavía está nuestra mesa.
Yo te di mis miedos,
vos me diste recuerdos.
Yo te di mi tiempo,
vos me diste excusas.
Y lo peor es que si hoy me escribís,
si hoy me decís "¿te acordás?",
yo vuelvo.
Como un boludo, vuelvo.
Porque aunque me dejaste con las manos vacías,
todavía te sigo sosteniendo.
Pero hoy se termina.
Hoy agarro esa llave que tenés
y la tiro al fondo del río.
Hoy entiendo que no fuiste un amor de mi vida,
fuiste una anécdota.
Una anécdota que dolió como la puta madre,
pero anécdota al fin.
Te dejo ir con tus miedos,
yo me quedo con mis recuerdos.
Pero ahora son míos,
ya no son nuestros.
Ya no te espero.
Ahora miro solo hacia adelante.
El atardecer sigue siendo el mismo,
pero ya no te busco en la sombra.
Amor de mierda,
gracias.
Gracias por enseñarme que yo sí sé amar,
aunque vos no hayas sabido quedarte.
Se acabó.
YA NO TE EXTRAÑO
Amor de mierda, ya no te extraño.
Te juro que no.
Ya no me despierto a mitad de la noche buscando tu olor en la almohada,
que hace meses que lavé.
Ya no me rompo la cabeza pensando si él te coge mejor que yo,
si te hace reír como yo no supe,
si te abraza después.
Ya no te extraño.
Extraño al pelotudo que fui por vos.
Ese que creía que con amor alcanzaba.
Ese que te perdonaba todo con un "perdón" mal dicho y un beso apurado en la puerta.
Vos te fuiste buscando algo mejor,
y yo me quedé acá, con lo mejor de los dos: conmigo.
Porque vos te llevaste tu cuerpo,
pero yo me quedé con mis ganas.
Vos te llevaste tus mentiras,
yo me quedé con mi verdad.
Así que no,
amor de mierda, ya no te extraño.
Ahora cuando pienso en vos, me toco el pecho y no duele.
Me toco el pecho y estoy entero.
Y eso me calienta más que todas las noches que pasamos juntos.
Se terminó. De verdad.