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Ahora me buscas, pero no recuerdas

seavienbyyeni
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Ahora tienes interés en mí.

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Ahora tienes interés en mí.

Ahora me buscas.

Ahora aparecen mensajes que antes esperaba durante horas. Ahora parece que notas mi ausencia, que quieres saber de mí, que de alguna manera mi distancia comenzó a importarte.

Y quizá lo más extraño de todo es que una parte de mí todavía se pregunta cómo llegamos hasta aquí.

Porque yo sí recuerdo.

Recuerdo cuando eras tú quien quería irse y yo era quien intentaba encontrar cualquier razón para que te quedaras.

Recuerdo las veces que te pedí que no te alejaras.

Recuerdo lo mucho que me costaba aceptar que alguien que significaba tanto para mí podía simplemente decidir marcharse.

Recuerdo haber llorado.

Haber insistido.

Haber pensado una y otra vez qué podía hacer para que cambiaras de opinión.

Y recuerdo esa sensación de impotencia de saber que yo quería seguir construyendo algo mientras tú parecías haber decidido que era momento de cerrar la puerta.

Quizá tú ya no recuerdas nada de eso.

Quizá para ti fueron solamente momentos que quedaron atrás.

Pero yo sí los recuerdo porque fui yo quien los vivió desde el otro lado.

Fui yo quien tuvo que aprender a dormir con la ausencia de alguien que todavía quería cerca.

Fui yo quien tuvo que acostumbrarse a no buscarte aunque tuviera ganas.

Quien tuvo que aceptar, poco a poco, que no podía obligarte a quedarte.

Y sobre todo, fui yo quien tuvo que aprender a dejar de pedirle a alguien que eligiera quedarse.

Por eso ahora que me buscas, hay una parte de mí que no sabe qué hacer con todo esto.

Porque sería fácil pensar que finalmente te diste cuenta.

Que finalmente entendiste mi valor.

Que finalmente extrañaste lo que yo era en tu vida.

Pero también aprendí que no todo regreso significa que las cosas cambiaron.

A veces alguien vuelve porque recién nota tu ausencia.

Y notar que alguien ya no está no es lo mismo que haber aprendido a valorarlo cuando estaba.

Eso es lo que intento recordar.

Porque no quiero que el hecho de que ahora me busques borre todo lo que tuve que vivir cuando tú decidiste irte.

No quiero utilizar mi dolor como una forma de castigarte.

Pero tampoco quiero olvidarlo solo porque ahora las cosas parecen diferentes.

Yo recuerdo lo que me costó dejar de esperarte.

Recuerdo cuánto tuve que reconstruir dentro de mí.

Recuerdo la persona que fui cuando todavía intentaba convencerte de que no te fueras.

Y también recuerdo la persona en la que me convertí cuando entendí que tenía que dejarte ir.

Esa versión de mí merece que la cuide.

Porque aquella persona que lloraba pidiéndote que te quedaras no lo hacía porque fuera débil.

Lo hacía porque te quería.

Porque todavía tenía esperanza.

Porque no estaba preparada para perder algo que para ella significaba muchísimo.

Y aunque hoy ya no soy aquella persona, no quiero avergonzarme de haber sentido tanto.

Simplemente aprendí.

Aprendí que puedo querer muchísimo a alguien y aun así dejarlo ir.

Que puedo extrañar y no buscar.

Que puedo recordar y no regresar.

Y que si alguien decide volver a mi vida, no basta con que diga que ahora me quiere cerca.

También tiene que demostrar que entiende por qué alguna vez tuve que alejarme.

Porque yo no necesito que alguien vuelva solamente porque me extraña.

Necesito que, si vuelve, sea capaz de reconocer aquello que antes no supo cuidar.

Quizá tú no recuerdes cuánto te rogué que no te fueras.

Pero yo sí.

Y justamente por recordarlo, hoy no quiero volver a ser esa persona que tiene que rogar para que alguien se quede.

Si ahora me buscas, puedo escucharte.

Puedo reconocer que alguna vez fuiste importante para mí.

Incluso puedo aceptar que todavía existen sentimientos que no desaparecieron de un día para otro.

Pero ya no voy a correr detrás de ti.

Porque aquella versión de mí que una vez te pidió entre lágrimas que no te fueras aprendió algo que jamás quiere olvidar:

el amor puede hacerme luchar por alguien, pero nunca debería hacerme rogar para que alguien me elija.

Y quizá ahora entiendas mi ausencia.

Quizá ahora sepas lo que se siente cuando alguien que siempre estaba deja de estar.

Pero yo ya no necesito que sientas mi ausencia para comprender mi valor.

Eso tuve que aprenderlo por mí misma.

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