Pez volador 2 partes 12 y 13
12
Hemos vuelto a nacer en una cueva oscura, con el león encadenado al lado.
Y ya de adultos después de nacer y vivir en la oscuridad que nos moldeo, salimos a la luz del día y la luz del sol nos cego.
Que oscuro soy con todo, me duermo de noche y me despierto de noche en otoño invierno.
Es eterna la oscuridad de la noche para egidio.
Polvo y sombras.
Viento y cenizas.
No todo cuenta el cuento de sábado fin de mes,
Siempre lo vez como lo querés.
No es más rollo que pasar factura otro día que no es bueno.
La luna no brilla en nuestro fuero y nuestro cielo, somos un pueblo amargo y triste.
A la 5 de la tarde es hora de poesía y hora de desdeñar a desdemona también.
La ira se hace a la carga montados a caballo, como una montonera federal y, rápidos para encarar el peligro, tremendos para escupir sangre vamos valientes a guapiar en la lucha.
La zorra se come los polluelos de sacrificio de gallina para todos nosotros.
Tenemos algo, podría no a ver nada, pero tenemos algo y, el universo se agranda se expande infinitamente.
De esto viento y cenizas nos quedan.
Si a muerto la justicia gritemos como condenados santos que no tenemos perdón.
Pero a mal tiempo buena cara, yo les regalo mi mala cara.
¿Que an hecho de nosotros y que hicimos nosotros?,
Para terminar comiendo palomas blancas.
Veo un árbol y, quien es me pregunta porque lo miro, yo le contesto que lo miro no por su belleza ni por su soberbia, como gran árbol, sino porque yo no soy un árbol y, de serlo me gustaría ser como ese árbol que no muere ni se quema.
Todos los relojes están adelantados media hora, y ahora es la hora de hablar ó callar para siempre.
Cuando un corazón está sólo tiene que arder mucho su fuego y, que de calor y luz para poder atraer a otro corazón a su lado y ser uno en dos.
En el rayo que cae, si está la razón de la cofradía de la flor solar.
Y en cada término no hay quien le quite a ese guacho el espolón.
Lucha arde que quema las esperanzas
13
Somos así, toda una multitud de gente extraña.
Me extraña araña, ningunos toca un instrumento musical.
Presagios de los tiempos colericos.
Escupir al piso,
a manera de maldición.
Somos en un valle de huesos secos, como un ejército derrotado.
Como una nación desterrada y, el cuervo blanco vuela por el cielo y no hay ojos,
no hay nada que ver.
A veces Jiro y no todo es malo.
Y nosotros, todos, no queremos sentirnos elegidos y, tampoco nadie quiere ser otro, eso descartado nos pone en un lugar más genuino, de lo que somos en la cofradía de la flor solar.
Somos espontáneos, pero nos juntamos a nada, si la justicia a muerto ¿que tenemos que decir?...
Somos como alacranes que pican.
De cada pago un paisano.
Somos cuernos de chivo.
Nos vamos juntando y vemos el amanecer rojo, del Escorpión Escarlata.
En el sermón, el sacerdote no nos tiene piedad y, somos todos resucitados.
Estamos vestidos como para invierno y hace calor.
A veces todos me miran, como diciendo,
Eraklio cantate una épica para menguar nuestra soledad pa.
Mundo del sol este que no te deja resignarte, tan bello y a la ves letal.
Lo vez, lo ven no hay ningún pájaro que se podes en tu muñeca brillando el sol de mayo.
Estamos vestidos de harapos, y no nos creemos que somos un grupo de santos.
Nada tiene que cantar él que no quiere ser feliz.
Y nosotros jugamos al truco tomando mate amargo y, fumando cigarrillos baratos de muertos.
Esto es sensacional, yo cantaría tremendo, un bagre siempre me gana cuando jugamos al ajedrez.
Todas las calles son mías, y en ninguna me oculto.
Me gusta caminar bajo la lluvia.