Mi nombre es Flavia obregón, jefa de la guardia imperial del imperio romano, fuimos traicionados y el reino cayó, miles de cuerpos cayeron a mi alrededor, fue una batalla intensa, algunos soldados huyeron, otros estaban gravemente heridos, de pronto dos flechas atravesaron mi cuerpo, la sangre brotó por mi cuerpo, fui perdiendo el sentido lentamente, me sostuve con mi espada, no me quería rendir, mi vista se nublo, cuando a lo lejos vi una silueta, que se acercaba lentamente, se río a carcajada, victorizo y efusivo, traía una espada en la mano, dijo con tanta arrogancia que él era el nuevo rey, levantó su espada y sentí una sensación extraña en mi garganta, sentí algo correr por mi cuello, estaba muriendo, pero no cerré mis ojos, quedaron mirando a la persona que tenía de frente, desafiante e indomable, al príncipe de la nación, di mi último suspiro.
todo estaba oscuro, creí que ya estaba en el infierno, cuando escuche una voz,
- despierta, despierta… abrí mis ojo lentamente, había una muchacha vestida algo extraña, con lágrimas en los ojo, me abrazó y dijo - me alegra que estes bien- la quite de un golpe, la mire toda extrañada, le pregunté quién era, no la conocía, ella pensó que había perdido la memoria.
recordé el momento de mi muerte y las risas de aquel príncipe malvado, me levante sobresaltada, pero note, que no tenía mi armadura y mi espada había desaparecido, además que lugar era algo extraño, vi un raro artefacto donde estaba otra yo, pero lucía diferente, llevaba una ropa extraña, pero imitaban mis movimientos , ¿era un demonio?, agarre el artefacto con fuerza, al parecer la otra persona tambien lo agarro, lo agite para sacarlo de allí e eliminarlo, pero al parecer no quería salir, con toda mis fuerza arroje el artefacto y este se rompió en pedazos, miles de fragmento rodaron por la habitación, pero podía ver mi rostro en cada fragmento, no había eliminado al mostró el se había multiplicado, busque mi espada y no la encontré, le pregunté a esa chica donde estaba mi espada y mi armadura, una generala no puede estar sin ellas, ella me miró atónita y confundida y dijo - no se de que hablas Laura - no me llamo laura, mi nombre es Flavia obregón jefe de la guardia imperial de roma, le respondí.
la chica me miró y dijo - eso es un espejo y te puedes reflejar en él, no es un demonio- mira- saco de una caja que al parecer era mágica, porque podías sacar objetos de ella, un extraño objeto pequeño, que parece ser el hermano del monstruo que se multiplicó, otra ves me vi en el - ella respondió - es un espejo, mira nos podemos ver en el - tome el espejo y comencé a mirarme, no sabia que era bonita - ella añadió - te llamas laura, mi mejor amiga y no estamos en roma, estamos en la ciudad de españa, en pleno siglo XXI, ya no existen los imperios, hace un par de dia te caíste por las escalera y quedaste inconsciente, creí que no despertarias, creo que buscaré al médico, el golpe te afecto la cabeza y salió de la habitación.
No respondí, un silencio inundo mi mente, no entendía nada, ¿qué es ciudad?, ¿españa? ¿espejo? ¿siglo XXI?, de repente un dolor de cabeza con unas imagen rapidas atravesaron mi cerebro, una chica llamada laura, quedó a encontrarse con alguien en un hotel, y alguien la empujo por las escaleras, no pudo ver quien era, al parecer e ocupado el cuerpo de una chica llamada Laura. Ahora tengo que salir de aquí y derrotar al malvado príncipe.
Salí de la habitacion, habia mucha gente, que lugar era éste, había mujeres vestida de blanco y al parecer muchos enfermos, no quise pensar mas y sali de ese lugar, me sentí aliviada cuando sali, pero lo peor estaba por venir, miré a mi alrededor, había enormes castillos por todos lados, ¿cuantos reyes habitan estas tierras?, pero lo más sorprendente y aterrador eran que habían, muchos monstruos de diferentes tamaños y colores , que al parecer iban en una misma dirección pero no se peleaban entre sí, pero luego me di cuenta que uno de ellos no los estaba siguiendo, estaba parado y quería comerse una mujer, corrí así ella, la tome del brazo y la salve de aquella extraña criatura, le pegue al monstruo, pero era de piel dura, pero entonces la señora me gritó y dejó que aquella criatura se la comiera y luego el monstruo siguió su camino, fue realmente extraño, en estas extrañas tierras no valoran sus vidas, luego otra creaturas llegó y vomito a la persona que se había comido, pero ella no le dijo nada, simplemente le cerró la boca y se alejó. quedé atónita, tenía que salir rápido de ese lugar, regresar a roma y castigar al príncipe, corrí con todas mis fuerzas, pero cada vez había cosas muy estrañas, vi a unas personas metidas en una caja, ¿como se metieron allí?, y lo peor es que nadie las sacabas de ese lugar, las mujeres usaban ropa muy destapadas, mostrar demasiado se paga con la muerte, pero aquí no parece importarle a nadie y los hombres visten traje muy raros, al parecer acá los hombres no van a las batallas, al parecer era un mundo pacífico.
pero de repente lo vi, era él, no podía estar equivocada - el príncipe traidor- me llene de ira y tome un extraño árbol, era delgado y sus hojas eran de diferentes colores, pero finas, parecían de caucho, pero eso no importaba, tenía que atrapar al tirano, corrí hacia él, pero cuando me vio salió corriendo, le grité, pero era ágil, lo perdí, al parecer conocía bien este lugar.
tenía mucha hambre y estos árboles al parecer no dan frutos, pero no entiendo cómo sobreviven si no estan plantados en el suelo, entonces vi como una señora tambien tenia un arbol pero con las hojas levantaba el polvo del suelo.
ya se estaba haciendo de noche, y no había encontrado, nada para comer, me senté en un lugar donde había unas estructuras de hierros, las persona se montaban, y jugaban en ellas, suspire, no sabia donde ir, ni qué hacer, un niño se me acercó y me ofreció algo extraño, él comenzó a comerlo, y yo hice lo mismo, jamas en vida había probado algo igual, eso era algo hecho por los cielos, entonces me di cuenta, este lugar era el cielo, la tierra de los cielos y al parecer el príncipe malvado había llegado aquí para destruirlo, pero esta vez no lo iba a permitir.
de ahora en adelante yo protegeré este lugar, y esperaré a que el vuelva a parecer y esta vez lo matare…