A veces tienes que aprender a alejarte de las personas.
Y no porque hayan dejado de importarte, sino porque entendiste que tú ya no ocupas el mismo lugar en sus vidas.
Duele aceptar que alguien que antes buscaba tu compañía ahora puede pasar días sin preguntarse cómo estás.
Que una conversación que antes nacía de ambos ahora depende solamente de ti.
Y quizá lo más difícil sea dejar de buscar explicaciones para una distancia que ya habla por sí sola.
Porque seguir insistiendo no hace que alguien vuelva a valorar tu presencia.
Solo consigue que tú termines sintiéndote cada vez más lejos de ti mismo.
Alejarse no siempre significa dejar de querer.
A veces significa aceptar que el cariño puede seguir existiendo, pero ya no puede sostener una relación donde solamente una persona intenta mantenerla viva.
Y aunque duela, también llega un momento en el que dejar de insistir es una forma de empezar a cuidarte. 💜