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9 - Bozal Sensible

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Pensamiento

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Aupa. Noob jura que esa noche solo mató a un hombre, y Scorpion se queda sin la única certeza que lo mantenía en pie. Con Raiden ya pactado con Quan Chi, el brujo que tiene a los dos espectros trabajando para el Netherrealm, la cuenta sale sola: alguien…

Aupa. Noob jura que esa noche solo mató a un hombre, y Scorpion se queda sin la única certeza que lo mantenía en pie. Con Raiden ya pactado con Quan Chi, el brujo que tiene a los dos espectros trabajando para el Netherrealm, la cuenta sale sola: alguien quería que Scorpion odiara al Lin Kuei y no mirara a otro lado. Apuesto a que la duda del final acaba en la puerta de Quan Chi, y la alianza se rompe por ahí.

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9

Bozal

43 días de la pandemia

Los Infectados permanecieron recluidos. Para sus compañeros del exterior, sus destinos eran inciertos. Ya que, aunque que la vacuna experimental funcionaba, aún estaba una incertidumbre.

El Dr. Connors llegó con los enfermos y dijo:

–Tengo maravillosas noticias, caballeros. – se acomodó los lentes – Parece que la vacuna experimental está funcionando de maravilla. Pero aún no tenemos la garantía de por cuanto tiempo va a seguir funcionando. Por lo que van a tener que seguir aislados de los sanos, por simple precaución. Esa es la primera buena noticia. La segunda es que podrán volver a la acción. –

Los reclusos miraron al científico, con ojos esperanzados. Finalmente podrán estar con sus compañeros, aunque sea por unos momentos.

–Pero… con una cierta condición. – aclaró el científico. –

Eso hizo levantar las cejas de los enfermos. El científico mostró unos bozales negros de metal, con una correa sumamente resistente y un seguro que solo los miembros de Fuerzas Especiales autorizados podían quitar.

–Por simple seguridad, van a tener que llevar unos bozales especiales. –

–¿Po-por qué debemos usar bozales? – preguntó Kung Lao, con voz casi inaudible. –

–Aunque el virus se quede congelado en la etapa uno, existe la posibilidad de que mute. Y estos bozales impedirán que lastimen a sus compañeros en las misiones, en caso de que eso pasara. –

El monje miró ese bozal. No quería llevarlo puesto. Pero recordó a su amigo furioso con él, porque pensó que lo había perdido. Comprendió que si quería ver a su hermano de palabra y pedirle perdón como se debe, debía tragarse su orgullo.

***

Fuera de las celdas de contención, los infectados tenían sus prendas habituales. Pero cuando se cambiaron, unos soldados de Fuerzas Especiales les colocaron los bozales.

Stryker veía ese aparato de metal, y comentó:

–Esto es algo que suelen ponerles a los reclusos de hospitales psiquiátricos. –

El policía normalmente miraba a los presos usándolos. Incluso él tuvo que verse obligado a ponérselo a una persona agresiva, viendo cierta ironía en esa situación.

–Esto es tan… denigrante. – dijo Kung Lao, sintiendo el frío metal sobre sus mandíbulas. –

–Es una medida preventiva, así que no te quejes. – dijo Jax. –

El monje suspiró. Odiaba la idea de llevar puesto un bozal, pero sabía que era necesario para proteger a sus amigos.

***

Los infectados habían regresado con sus compañeros. Los soldados y otros guerreros eran incapaces de desprender la mirada de lo que ya era evidente. Sonya miró a su mejor amigo. Ella debía ser fuerte, no solo por él, sino por todos en este lugar. El campeón del Mortal Kombat estaba feliz de volver a ver a su hermano, pero ese bozal… era un recordatorio de que su destino aún era incierto, por lo que su sonrisa se desvaneció por unos momentos.

Ambos amigos se miraron, pero las palabras sobraban, y tenían trabajo que hacer.

Y con esto asignaron los equipos. El primero tenía que ir al Outworld a buscar a los shokan. Este era conformado por Liu Kang, Kitana, Jade y Kung Lao. El segundo tenía que ir a la Tierra a conseguir provisiones de una de las ciudades evacuadas. Este era conformado por Sonya, Johnny y Jax.

Scorpion y Noob debían preparar la ruta de extracción para llevarse a los Shokan.

***

Los espectros bajaron, y fueron acabando con los zombis del área. Noob Saibot usaba su sombra y portales para cortar las cabezas de los infectados, y Scopion quemándolos hasta los huesos.

Al llegar a una zona segura y haber terminado su tarea, el espectro de fuego decidió confrontar a su enemigo jurado directamente.

–¿Por qué lo hiciste? – dijo Scorpion firmemente. –

–Ya te dije que no sé de lo que hablas, por amor a Shinnok. –

–¿Por qué mataste a Harumi y a Satoshi? –

–No conozco esos nombres…

Scorpion agarró de la ropa al espectro de las sombras y alzo la voz:

–Es normal que un maldito asesino sangre sucia no recuerde el nombre de sus víctimas, así que te repetiré la pregunta… ¿Por qué mataste a mi esposa y a mi hijo? –

–Yo no recuerdo haber matado a una mujer y a un niño ese día… Solo recuerdo haberte matado a ti esa misma noche. –

Scorpion se quedó de piedra, no pudiendo procesar esas palabras, pero bramó:

–No me mientas… bastardo… –

–¿Sabes el motivo por el cual te maté en primer lugar? Lo hice porque estabas interponiéndote en mi misión, y tenía que asesinarte si necesitaba conseguir el objetivo… –

En eso, el espectro se quedó de piedra, soltó a Noob Saibot, dejándolo caer al piso. Recordó la noche de su muerte, él se había puesto la máscara y le prometió a su esposa que regresaría a casa, ya que le encargaron la misión de recuperar un amuleto milenario. Promesa que jamás pudo cumplir.

Y recordó también su encuentro con Noob Saibot, cuando era Sub-Zero. Se enfrentó a él, pero esa pelea acabó en su muerte.

El espectro se preguntó: ¿Qué fue lo que realmente ocurrió esa noche?

***

Luego de crear la ruta de extracción, el equipo de las guerreras de Edenia y los monjes se movilizó.

Habían infectados a los alrededores, por lo que esta vez debían ser más precavidos. Kitana guiaba al grupo a donde se encontraban los Shokan.

Si veían a un zombi en el camino, debían eliminarlo sin miramiento. Kitana usando sus abanicos, Kung Lao su sombrero, Jade con el largo de su bastón, y Liu Kang sus bolas de fuego.

La princesa de Edenia seguía al frente, ella conocía el refugio de los shokan. Su labor era negociar con ellos. En el camino, Jade notó a Kung Lao con una actitud completamente diferente. Así que le preguntó:

–Te veo más callado de lo normal, las veces que te he visto siempre andabas compitiendo con Liu Kang por ir al frente. –

–Tú sabes perfectamente lo que ocurrió, Jade. –

Ella recordó la invasión de los infectados en Edenia. Mientras Jade ayudaba a la evacuación, Kung Lao se había abalanzado contra los seres para demostrar superioridad, y acabó siendo infectado. Recordó la desesperación en la cara de Liu Kang y la expresión de horror del monje del sombrero. La protectora de la princesa solo suspiró y dijo:

–Te sientes la sombra del campeón, ¿verdad? –

–¿Qué te hace pensar eso? –

–He visto esa actitud en muchos herederos al trono, alguien de sangre real que intenta demostrar superioridad… y al final, esa clase de personas que quieren ser la luz del cielo, terminan transformándose en una sombra. –

–Toda mi vida… creí que mi destino era la grandeza. Pero… no importa cuánto lo intenté, siempre seré relegado a ser la sombra de Liu Kang… –

–No tienes que sentirte como una sombra. –

–¿Qué quieres decir con eso? –

–Puede que para el mundo entero seas una sombra… Pero para Liu Kang eres una luz. –

El monje se quedó pensativo, mientras la mano derecha de Kitana se alejaba. Suspiró, para prepararse y seguir adelante.

***

Llegaron a la guarida de los shokan, en ese mismo lugar, había una puerta de gran tamaño, que era custodiada por dos guardias shokan tigres.

La princesa les dio la indicación de permanecer detrás de ella, mientras tanto hablaría con los monstruos de 4 brazos.

Las grandes criaturas miraron a la edeniana, e inmediatamente le hicieron una reverencia.

–¿Ellos no nos atacan? – preguntó Liu Kang confundido. –

–Los ayudamos a recuperar su libertad de Shao Kahn, a cambio de ayudarnos en la liberación de Edenia. – dijo Jade – Estamos a mano.  –

Los guardias se hicieron a un lado y dejaron entrar a los cuatro viajeros.

Al cruzar el umbral, miraron a varios soldados shokan, algunos entrenando y otros hablando de la situación del virus. Kung Lao vio una escena que lo dejó con el cuerpo helado.

Era Goro, pero… tenía un aspecto grotesco, estaba con partes de su piel caída, y tenía unos ojos vacíos y sin vida. Estaba encerrado en un muro mágico que le impedía atacar a otros de su misma especie y propagar el virus.

–¿Goro… pero… cómo? – dijo el monje, mirando al ex-campeón del Mortal Kombat actuar de forma feral. –

–Durante la invasión de esas criaturas… pensó que era invencible. – dijo el shokan que guiaba a los guerreros – Pensó que esta era su oportunidad de recuperar la gloria, luego de la humillación de perder contra un guerrero de la Tierra. –

El monje entendió a lo que se refería. Recordó cuando entró disfrazado al torneo, ya que no toleraba la idea de quedarse atrás. Vio la humillante derrota del shokan a manos de su mejor amigo. Y comprendió mejor las palabras de Jade.

Liu Kang miró a su antiguo oponente, sabiendo que el virus no distingue estatus. Solo devora lo que ve.

***

Al llegar a la sala del trono, la vieron. La gobernante de los shokan y maestra de Kitana, Sheeva.

La imponente guerrera de cuatro brazos estaba sentada en su trono, con su armadura de guerra puesta, y a lado de ella estaba Kintaro, quien era su mano derecha.

–Es agradable tenerte de vuelta, Princesa Kitana. –

La princesa hizo una reverencia, mostrando respeto a su mentora.

–Sheeva, también es bueno volver a verte. Pero, el motivo de mi visita, es para llevarnos al pueblo shokan a un lugar seguro. –

Eso hizo que la gobernante levantara una ceja. La reina solo respondió:

–¿A un lugar seguro? Agradezco su generosidad, princesa. Pero, no la necesitamos. – explicó Sheeva – Cómo verás, los muros están sellados, y no podrán entrar esas repugnantes prisiones de carne a este lugar. Además, ¿vieron ¿cómo está, Goro? –

–¿El ex-campeón del Mortal Kombat? – preguntó Liu Kang. –

–Hace días, cuando la infección se propagó por el Outworld, pensó que tenía la fuerza para enfrentarse a una horda de esos seres putrefactos. Creyó que su fuerza sería suficiente para derrotarlos, pero… dejó que su ego lo consumiera. Esa pobre alma incauta está encerrado en ese muro mágico, cómo un recordatorio de lo que pasa a los que salen de estos muros. –

Liu Kang miró atrás, recordando la celda donde estaba el shokan. Sabía que hasta los más poderosos podían caer ante este patógeno. Pero… había una duda que pasó por la mente del campeón, algo que no lo dejó tranquilo.

–¿Qué pasó con Shao Kahn? – preguntó el actual campeón. –

Sheeva mostró una cara inexpresiva, tomó una bocanada de aire y declaró:

–Shao Kahn… está muerto. –

Esas palabras dejaron a los presentes sin aire, tenían los ojos abiertos a su máxima capacidad, intentando procesar esas declaraciones. Kitana se llevó una mano a la boca, Jade dio un paso atrás, Liu Kang temblaba, y Kung Lao se quedó paralizado.

–¿Cómo? – fue todo lo que dijo Liu Kang. –

–Cuando la infección alcanzo un punto crítico, Shao Kahn se confió en la fuerza de su martillo. Pero… su maldita arrogancia le costó caro… –

Los guerreros intentaron procesar esas palabras. Shao Kahn era conocido por ser un tirano despiadado y aparentemente indestructible.

–La arrogancia hace que el hombre más poderoso caiga – dijo la gobernante shokan –. Sin embargo, tengo una pregunta para ti, Kitana. ¿Por qué trajiste a esos terrestres contigo? –

–Ellos son nuestros aliados, están ayudando a combatir esta epidemia. – declaró la princesa. –

–Kitana, confío en ti y en tus capacidades de liderazgo. Pero no confío en los terrestres. En especial si traen consigo a un portador de la plaga… amarrado como animal con correa… –

Kung Lao escuchó el desprecio de la soberana, quiso levantar la voz, pero Liu Kang se interpuso:

–Ese portador de la plaga al que mencionas… es mi hermano de palabra. – dijo el campeón con voz firme, pero manteniendo la calma – Entiendo su motivo de desconfianza, pero no toleraré que lo degrades de esa manera. –

La shokan reconoció al monje y dijo:

–Así que tú debes ser el actual campeón del Mortal Kombat. Muchos en el Outworld han hablado de ti, y de tus logros. Solo alguien de ese calibre tendría las agallas para desafiar a un shokan, y más uno de alto rango. Dame una buena razón para confiar en tu palabra y que ese portador de la plaga no sea una amenaza… –

Kung Lao pasó al frente, y quitándose el sombrero, se inclinó ante la líder de los shokan:

–Por favor, Reina Sheeva, necesitamos su ayuda… –

Esa acción dejó a Liu Kang de piedra.

–Por favor… necesitamos que los shokan nos ayuden a salvar a cuantas vidas podamos. Sin ustedes, será más fácil que los seis reinos caigan. Tienen la fuerza que necesitamos para proteger a los civiles. El motivo por el cual me pude controlar, es gracias a la tecnología de la tierra… Necesitamos sus manos, hoy más que nunca. –

Kitana, Jade y Liu Kang se quedaron pasmados. ¿este era realmente el mismo arrogante y soberbio Kung Lao?

La shokan, pese a su naturaleza de guerrera, admiro esa templanza, eso era la prueba de fuego que necesitaba para saber si podía confiar en los terrestres. Ella se levantó y mirando a Kitana dijo:

–Eso es todo lo que necesitaba. Aceptaré tu petición, Princesa Kitana. Seré su mano de guerra para salvar a los seis reinos. –

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    Aupa. Noob jura que esa noche solo mató a un hombre, y Scorpion se queda sin la única certeza que lo mantenía en pie. Con Raiden ya pactado con Quan Chi, el brujo que tiene a los dos espectros trabajando para el Netherrealm, la cuenta sale sola: alguien quería que Scorpion odiara al Lin Kuei y no mirara a otro lado. Apuesto a que la duda del final acaba en la puerta de Quan Chi, y la alianza se rompe por ahí.

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