«896 kilómetros separan a un joven de su amada; de su amor más soñado y de esa compañía que tanto tiempo anheló. Ella es una mujer de alma pura y noble, que encanta a simple vista; un ser capaz de curar todo mal con una sola mirada. Un amor de esos que solo se encuentran una vez en la vida.»
«896 kilómetros; eternos kilómetros que hacen soñar, anhelar y sufrir. Kilómetros que dañan en las noches más oscuras y frías, y que desesperan en las noches ardientes; noches en las que el joven anhela poder estar solo una vez con su amada, poder tocar su mano en carne propia, poder besar sus labios desesperadamente.»
«Solo de una cosa estoy seguro: ni estos kilómetros que separan al joven de su amada ni el tiempo podrán apagar el sentimiento tan puro de estas dos almas destinadas a estar juntas. Cada día que pasa es solo un día menos para ese beso soñado, ese beso que tanto aparece en sus sueños diarios. Y ese día, cuando el joven esté frente a su amada, ese día... 896 kilómetros se habrán convertido en cero.»