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6 - Orgullo y Heirda Sensible

lilythebird

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6

Orgullo y herida.

36 días de la pandemia.

Cuando Raiden se reunió con Quan Chi para pactar la alianza. El dios del trueno tuvo una audiencia con la General de Fuerzas Especiales para discutir el asunto.

–¡¿Has perdido la cabeza, Raiden?! – gritó Sonya – Sabes más que nadie que ese sujeto es un pedazo de mierda. ¿Por qué aceptaste que él se una con nosotros? –

–Entiendo su molestia, Señorita Blade. – dijo Raiden – Pero esta situación supera incluso a los mismos dioses antiguos. Aunque no sea capaz de infectarme, esta enfermedad rompe el equilibrio natural de la vida y la muerte. –

–Quan Chi no es alguien que precisamente dejarías que cuide la puerta de tu casa. Ese hombre es uno de los más buscados en Fuerzas Especiales, junto con Shang Tsung. – dijo la General firmemente. –

–Lo sé Sonya Blade. – dijo el dios mirando a la soldado – Ese brujo es uno de los seres más traicioneros que conocemos. Pero sus conocimientos son necesarios para detener esta infección. Quan Chi es un recurso valioso que no debemos desperdiciar. –

–¿Cómo sabemos que el cabeza de rodilla no nos va a tirar a un foso de perros rabiosos después? – dijo Johnny, quien estaba en una esquina. –

–Lo mantendremos esposado en todo momento, así garantizamos que no haga ningún golpe bajo. – sugirió Raiden. –

–Eso resuelve un problema. – dijo Jax poniéndose al frente – Podemos usar a los espectros de Quan Chi como escudos para prevenir más bajas. –

–Lo siguiente que debemos hacer es mandar equipos de rescate a los reinos afectados, para salvar a todas las vidas que podamos. – dijo la soldado a sus camaradas. –

–Por suerte Fujin puede dar hospedaje a los refugiados que salvemos del Outword. – dijo Raiden. –

–¡Pongámonos a trabajar! – declaró Sonya. –

Aunque detestaban la idea, debían aprovechar la ventaja que tenían con Quan Chi, y así mandar a los espectros a limpiar las zonas, para crear una ruta de extracción segura.

***

37 días de la pandemia

La misión era clara. Scorpion y Noob Saibot, junto a otros espectros, debían primero ir al Outword y luego a Edenia a abrirle camino a los guerreros terrestres.

La capital de Sun Do en el Outword era invadida por un ejército de infectados.

Li Mei miraba sus alrededores, intentando dirigir a su gente a un lugar seguro. Lanzando proyectiles de energía, sometiendo y destrozándoles las cabezas a los infectados.

No importaba cuanto lo intentara, los zombis seguían apareciendo. En un momento cuando uno de esos seres iba a morder a la guerrera, un disparo certero hizo explotar su cabeza. La mujer levantó la mirada solo para ver a Sonya junto a toda la armada de fuerzas especiales, listos para ayudar.

–¿Estás bien? – preguntó Sonya mirando a la otra mujer. –

–Estoy bien, gracias por salvarme. –

–Dime si no te han mordido. –

–Por suerte no. –

–En ese caso, síguenos. Debemos movilizar a las personas. –

Li Mei asintió, sabiendo lo que debía hacer.

Los soldados iban dirigiendo a las personas a un área segura mientras continuaban los disparos. En el momento de la huida, uno de los infectados se abalanzo contra Sonya.

La soldado por un momento pensó que iba a ser infectada. Pero Jax reaccionó a tiempo, y abrazando a su amiga, recibió la mordida en el hombro. El Mayor soltó un quejido de dolor, logrando sacarse las mandíbulas del ser con su fuerza, y ejerció presión sobre su cabeza, al punto de hacerla explotar.

–Jax… te han… mordido… – dijo una pasmada Sonya, entendiendo lo que hizo su amigo. –

–Iremos con el Dr. Connors después. Vámonos. –

Los soldados se movieron, llevándose a los habitantes del pueblo al punto de extracción.

***

En la Tierra, los Lin Kuei ayudaban a movilizar a las personas en Las Vegas. A duras penas podían resistir sin que los infectados atacaran.

Sub-Zero congelaba las cabezas de los zombis para romperlas en mil pedazos con sus patadas, Cyrax los inmovilizaba con sus redes antes de lanzarle sus bombas para hacer explotar sus cráneos.

La gente estaba siendo escoltada por soldados Lin Kuei, mientras los infectados seguían apareciendo en hordas.

El cyberninja amarillo miraba la situación. Por más que lucharan, sería complicado llevar a los civiles sin arriesgarse a ser mordidos. Por lo que se puso entre Sub-Zero y los zombis y dijo:

–Sub-Zero, llévate a los civiles al punto de extracción, yo intentaré ganar tiempo. –

–Pero Cyrax, ¡tú no podrás solo con los infectados! – intento advertirle el guerrero helado. –

El cíborg volteó la cabeza, aunque no se veía por el casco, tenía los ojos fijos en su compañero:

–Lo sé… –

Esa frase lo decía todo. Sub-Zero abrió los ojos de par en par, mientras un murmullo salía de sus labios:

–No, no, no, todo menos eso. Ya perdí a Smoke, no quiero perderte a ti también. –

–Por favor, hazlo, ¡vete! Esta es mi última voluntad. –

Viendo la cantidad de infectados que se acercaban y a Cyrax determinado a ayudar, con todo el dolor de su corazón, se alejó de su camarada. Llevando a los civiles al punto de extracción.

Cuando estuvieron lo suficientemente lejos, Cyrax abrió el compartimento de su pecho, liberando una gran cantidad de explosivos que caían al asfalto, mientras el pitido metálico retumbaba las calles. Antes de que se abalanzaran contra el cíborg, este solo dijo:

– Kuai Liang, espero que me perdones… –

Con estas palabras en el aire, los dispositivos detonaron. Creando una gran explosión. Sub-Zero lo vio a la distancia, quedándose de piedra por unos momentos, bajó la cabeza, y con un gran sollozo continuó su camino.

***

Mientras tanto, en Edenia, El escudo seguía debilitándose por cada segundo que pasaba. Kitana era consciente que no les quedaba mucho tiempo. En eso, Liu Kang y Kung lao habían acudido a la plaza central por medio de un portal, con el fin de ayudar a la evacuación. Los monjes miraron la barrera que protegía a los habitantes. Pero a diferencia de la que había en el templo Shaolin, que era de un alcance menor, su radio era mucho más amplio al ser un reino entero, por lo que consumía mucha más magia.

Liu Kang podía notar las primeras grietas que se asomaban.

–¡Tenemos que encontrar a Kitana! – declaró el campeón. –

Los monjes corrieron por las calles en dirección al palacio real. Uno de los guardias miró a los habitantes de la Tierra, y se dirigió a donde estaba la princesa, quien se encontraba planeando la evacuación.

–Kitana. – dijo el soldado – Afuera del palacio llegaron habitantes de la Tierra. –

Sus ojos brillaron de esperanza, y dijo con firmeza:

–Déjalos entrar. –

La princesa, junto a Jade, llegaron donde estaban los Shaolin. Los dos amantes se miraron con cálidas sonrisas. Finalmente podían verse luego del desastre.

–Kitana. –

–Liu Kang. –

Ambos corrieron a toda velocidad. Pese a que los guardias intentaron detener al campeón del Mortal Kombat, Jade se interpuso.

Cuando estuvieron lo bastante cerca, se dedicaron un cálido abrazo. Podían sentir sus corazones latir con fuerza, ambos tenían un gran calor que se expandía desde sus pechos. Querían que este momento durara para siempre, que nada los volviera a separar.

–Kitana… Gracias a los Dioses Antiguos que estás bien. –

–También estoy feliz de que estés a salvo… campeón… –

Ambos tenían amplias sonrisas, no importándoles que sus respectivos mejores amigos o los guardias los miraran.

Kung Lao tenía una ligera sonrisa mientras cruzaba los brazos. Ya sabía que su mejor amigo se sentía atraído a la princesa.

–Kitana. – dijo Jade, llamando su atención – No me gusta interrumpir momentos conmovedores, pero no tenemos mucho tiempo. –

Los amantes se separaron del abrazo, desviando sus miradas a la barrera que estaba a pocos segundos de colapsar.

–Tenemos que movernos, ¡rápido! – dijo Kitana. –

–Dejen que lleve a los civiles al punto de extracción. – dijo el campeón del Mortal Kombat. –

–Mi plan original era crear un búnker para proteger a mi gente. Hoy más que nunca debemos permanecer unidos. Cuento contigo, campeón del Mortal Kombat. – dijo la princesa, mirando al monje con una ligera sonrisa. –

Los guardias de Edenia sacaron a los civiles de sus casas, mientras Liu Kang y Kung Lao los guiaban al punto de extracción. La barrera que protegía la ciudad colapso en pedazos, lo que le dio acceso a los infectados que empezaron a correr por las calles, en busca de potenciales víctimas.

Mientras los civiles huían, los monjes los protegían. Liu Kang Lanzaba bolas de fuego y potentes puños ígneos a las cabezas. Kung Lao lanzaba su sombrero para rebanar sus cráneos a la mitad.

Kitana y Jade también ayudaban en la evacuación. La primera usando sus abanicos para cortar y rebanar los cráneos de los infectados. Mientras la segunda extendía su bastón para destrozar sus cabezas desde una distancia segura.

Los guardias salían a las calles y disparaban a los infectados con lanzas de energía mágica, o ballestas. Apuntando a sus cabezas.

Pese a las fuerzas mágicas, los infectados seguían abundando. Mientras Liu Kang continuaba guiando a los civiles, Kung Lao miraba con impaciencia a los zombis. Pensó que sería su oportunidad, por lo que aprovechando que su amigo guiaba a las personas este se abalanzó contra la horda y dijo:

–¡Yo me encargo! –

–¡Kung Lao! ¡Espera! – su amigo intentó advertirle, siguiéndolo. –

El monje lanzó su sombrero a la primera fila de infectados, y les rebano la cabeza, cuando más seres llegaron, su gorro regresó a su mano y dio varias vueltas, creando un mini tornado. Y aprovechando el filo del accesorio fue cortando a cada infectado que veía.

Se sintió el rey del mundo por un momento, pensó que era la oportunidad que tanto esperaba.

Pero… un infectado que estaba en un punto ciego, se abalanzó contra el monje. Kung Lao apenas lo notó, sintiendo como su corazón latía con fuerza, y cómo su mundo se detenía, pero ya era tarde. De forma imprevista, le dio una mordida en el brazo.

–¡Kung Lao! –

Un gritó fue todo lo que se escuchó.

El monje sentía el dolor, pero sus ojos abiertos no se apartaron del infectado, que apretaba sus mandíbulas en su carne.

Liu Kang tuvo que destrozar su cabeza usando su puño.

El campeón del Mortal Kombat miró el brazo ensangrentado de su mejor amigo, entendiendo una cosa. Kung Lao había sido infectado.

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Thoughts

  • Ines

    Otra vez todo colgando de Connors y su vacuna. Jax se lleva el mordisco por Sonya y lo deja para después. Mal plan, hijo, me temo.

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  • LauraLetras

    El título se reparte entre las dos mordidas: Jax la recibe por abrazar a Sonya y Kung Lao por lanzarse solo a la horda creyéndose el rey del mundo. Una sale del cariño y la otra del orgullo. Si la vacuna de Connors sirve solo al principio, Jax tiene más chance.

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