Hijo de la oscuridad y el hambre,
el tiempo balanceaba mi cuna
entre las estrellas del norte,
el olvido es mi juguete como la vida.
Tengo llamas pero no me extingo,
soy lo mismo pero a la vez distinto al fuego,
como el calor que llena mi vacío estomago,
mientras los rezos construyen mis templos.
Los fieles a mi sombra buscan la verdad,
mis huellas no dejan polvo pero si estelas,
astillas que saltan como chispas de las velas,
caminos borrados por el viento en la arena.
No pido sacrificios para saciarme,
nunca podrán alcanzar a soñar con complacerme,
ni aun que me estudien lograran entenderme,
corro y acelero por el cosmos sin moverme.
Cazador implacable de manera deportiva,
mi arma es una red invisible de cosmos,
soy el centro de un desierto de singularidad,
mi vacío es un titan en el universo.