El eco del impacto de las llaves,
metálica resonancia carente de fé
ausente es la gracia de ser un prisionero elegante,
añorando entre llanto como todo era antes.
Pausa al son de un diapasón,
ritmo interrumpido por el silencio,
oxigeno extinguido en el pulmón,
plumas de invierno cayendo del árbol.
Esperanza, cristal quebrado cuando es falsa
estrellado contra la templanza en llamas,
nada apaga la flama de la soledad
cuando congelo mi muerte en una vacía mirada.
Nunca sabre compartir mi sentir,
esto no es solo sufrir,
es algo mas que vivir o morir,
no es solo algo que se quede en escribir.
Un árbol en mi pecho crece
nunca deja de emerger y de marchitarse,
un ciclo que nunca terminare,
las raíces se anidan en mis aves de aire.
Si exhalo no quedaran mas suspiros,
recipiente quebrado por un aburrido destino,
una diana en mi tráquea para las practicas de cupido,
cadenas que abrazan mi arena en el suelo.