En el silencio de la noche
nacen como polluelos del cascaron,
coraza de mi alma, escamas de mi vida,
los poemas en el otoño rojo.
Rompo los colmillos de los lobos,
hijos de la desolación y agresividad en insomnio,
abrigo en invierno con hambre de cordero,
mato por que mi sangre corre rio abajo.
Sin latidos en mis dedos,
con suspiros ahumados bajo el tabaco,
sometidos por mi inconsciente aun sano,
conviviendo en mi piel con las heridas del tiempo.
Tengo ojos de cuervo,
me visto con sus plumas muertas,
aprendí a volar sin despegar del suelo,
logre el silencio devorando el ruido del mundo.
Tras el velo de la inspiración,
estaba desnuda mi alma,
tan tímida y exaltada por mis palabras,
soltando en el rio Cocito mi lápiz y hojas.
libertad entre cadenas,
la paz de conquistar una guerra,
esencia embotellada tras la verdad,
todo esto nació de la nada entre mis palmas.