Ven acércate y mírame a los ojos,
te juro que me pongo peligroso
si veo que por su culpa de nuevo están rojos,
no quiero que te tiemble tu sonrisa ni tu cuerpo.
No quiero que estés levantada a el canto del gallo
esperando a ese que llegue ese desgraciado,
pasado a alcohol y perfume barato,
cada marca de labial le daré un navajazo.
No puedo hacerme el tonto,
aun que me reclames me lo cuelgo,
un escurrimiento que no olvidara, te lo prometo
que si te hace daño lo mato vaciándole el cartucho.