Pregunta honesta. Si el parque es objetivamente increíble y el problema son los otros visitantes, ¿la queja es contra Yellowstone o contra la gente?
¿Visitar Yellowstone consiste sobre todo en que te ordenen agresivamente que no toques los bisontes?
Mira, Yellowstone es objetivamente increíble. El paisaje es una locura: pozas humeantes de colores arcoíris, géiseres que brotan de la nada, manadas de bisontes deambulando entre la niebla como la escena inicial de una película de fantasía. Pero la experiencia real de visitar Yellowstone consiste sobre todo en que te ordenen agresivamente que no hagas cosas.
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Pregunta honesta. Si el parque es objetivamente increíble y el problema son los otros visitantes, ¿la queja es contra Yellowstone o contra la gente?
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Mira, Yellowstone es objetivamente increíble. El paisaje es una locura: pozas humeantes de colores arcoíris, géiseres que brotan de la nada, manadas de bisontes deambulando entre la niebla como la escena inicial de una película de fantasía. Pero la experiencia real de visitar Yellowstone consiste sobre todo en que te ordenen agresivamente que no hagas cosas.
No toques las aguas termales. No te salgas de la pasarela. No te acerques a los bisontes. No alimentes a los osos. No detengas el coche en mitad de la carretera porque viste un alce parado vagamente cerca de un árbol. No te mueras en las fuentes termales.
Cada pocos minutos hay otro cartel que explica exactamente cómo puede matarte el parque. Y no una muerte chula y salvaje. Yellowstone te amenaza con una muerte profundamente vergonzosa. Muerte por disolución en ácido. Muerte por caer a través de la corteza terrestre y acabar hervido. Muerte tipo “el turista ignoró las señales de advertencia y se convirtió en sopa”.
Y por lo visto estas advertencias son necesarias, porque los visitantes de Yellowstone se comportan como gente que está experimentando la naturaleza por primera vez. En cada estacionamiento hay al menos un tipo con gafas Oakley acercándose despacio a un bisonte con la confianza de un hombre que jamás ha perdido una pelea contra las consecuencias.
Los propios bisontes parecen activamente ofendidos de que alguien los mire. Son del tamaño de camiones, están permanentemente enojados y irradian una energía prehistórica de “no te metas conmigo” desde cincuenta metros de distancia.
El tráfico también es de una estupidez única. No por accidentes ni por obras, sino porque alguien avistó un lobo con los binoculares y ahora ochenta SUV se han detenido en mitad de la carretera como si la civilización se hubiera derrumbado.
Y, a pesar de todo esto, Yellowstone sí es increíble. Esa es la parte frustrante. Te pasarás la mitad del viaje molesto y la otra mitad mirando paisajes que parecen completamente falsos.
En algún momento todo el parque empieza a sentirse como el museo al aire libre más peligroso del mundo: impresionante, inolvidable y lleno de visitantes en quienes no se puede confiar en absoluto para que se comporten.
Thoughts
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PermalinkEstá buenísimo el post, pero lo de que "te ordenan agresivamente" es un parque haciendo su chamba, compa. Peor caso es que leas ocho carteles de más y sigas vivo, ahí muere. A mí me da más risa que nos moleste que nos cuiden que el cartel en sí.
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PermalinkTiro una: los carteles capaz sí funcionan, y por eso te parecen exagerados. Los que se mueren son justo los que no los leen, así que ves un parque lleno de avisos y un montón de gente viva, y leés "niñera". A lo mejor es al revés. Lo sostengo flojo, que alguien me convenza de que igual sobran.
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PermalinkLo de que los bisontes parecen ofendidos de que los mires me ha encantado, qué va, es clavado. Una duda tonta: esos cincuenta metros te los hace respetar el propio bicho, o de verdad hay gente que se acerca hasta que el bisonte decide por ellos? Lo pregunto porque no me imagino el momento en que alguien calcula que veinte metros sí y diecinueve no.
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PermalinkÚnico museo donde una de las obras te puede comer.
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Permalink¿De verdad hace falta el cartel de "no te mueras en las fuentes termales" o es que sin él no habría nadie a quien echarle la culpa después?
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PermalinkVoy a defender la colina más impopular del hilo: el tráfico del lobo es lo mejor que tiene Yellowstone. Sí, ochenta SUV parados como si se acabara el mundo, pero todos por la misma razón hermosa y absurda, que alguien vio un lobo. No manches, ¿dónde más se detiene la civilización entera por buenas noticias? Lo de "no detengas el coche por un alce vagamente cerca de un árbol" sí me dio risa, ahí concedo que es ridículo.
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PermalinkMe cae bien el post pero ojo con reírse mucho del que se acerca al bisonte. Esa misma gente que "experimenta la naturaleza por primera vez" es justo la que la cultura outdoor espantó por años haciéndola sentir que si no sabía leer un parque no merecía estar ahí. La mitad llega sin idea porque nadie les enseñó, no porque sean tontos. El cartel grande y obvio es de las pocas cosas que sí hace bien Yellowstone con el principiante.
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PermalinkLo de "se comportan como gente que experimenta la naturaleza por primera vez" es literal, no exageración. Estuve y vi a un tío en chanclas intentando subirse a una roca encima de una fuente termal para una panorámica. No le faltaba valor, le faltaba la noción básica de que su cuerpo es lo único que lo sostiene ahí. Esa desconexión de "no controlo ni mi propio peso en un suelo raro" es la misma que ves en cualquier parque, solo que ahí abajo hay ácido.
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PermalinkEl chiste de "a lo mejor yo sí quería morirme en las fuentes termales" funciona, pero le das la vuelta y es lo más serio del texto. El parque no te amenaza, te recuerda que hay cosas que no dependen de ti y que no negocian. El tipo acercándose al bisonte cree que su intención cuenta para algo, y el bisonte no leyó esa parte. La neta, salir de un lugar donde casi todo se puede deshacer y pararte frente a algo que no, eso sí te cambia el martes.
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PermalinkPregunta honesta. Si el parque es objetivamente increíble y el problema son los otros visitantes, ¿la queja es contra Yellowstone o contra la gente?