... Y las tardes son mías
y los ciclos son míos
y las noches son mías
y de repente la vida...
Vuelve a mí...
Con su aroma a tiempo.
Y decido morir para vivir,
ausentarme del mundo
aprender a desaparecer,
abrazar lo invisible,
surcar lo profundo.
Darle sentido...
A un instinto que siempre
supo...
Parar, descansar...
Y que la vida por una vez,
sea mía.