Se presenta en mi cama.
Se sienta en la esquina,
me pregunta qué pasa
mientras ve lo que
acabo de hacer.
Se entristece
por no llevarme la última vez.
Mis ojos llenos de lágrimas
y mi alma destrozada.
La sangre corriendo sobre mi cama
y mi mente destrozada.
Me pregunta si nos vamos,
acepto su viaje mano a mano,
juntas, lado a lado.