VIVE TAN SOLO ME DIJO
Vive
Antes de ti yo no sabía
qué era querer de verdad.
Era un cuerpo vacío que apenas latía,
un hombre sin alma, sin sed, sin bondad.
Hasta que llegaste y todo cambió:
aquella razón fuimos tú y yo.
Las noches del ocaso parque, la penumbra lenta,
caminando juntos sin prisa ni cuenta.
Éramos felices sin darnos cuenta,
respirando el mismo aire, la misma tormenta.
Me miraste una noche, me hablaste bajito:
«Vive… abre los ojos, no sigas dormido.
Mira cómo late el mundo cuando alguien te quiere,
cuando el pecho se enciende y el alma se muere
de tanto sentir.
Y yo viví.
Porque tu amor me obligó a sentir.
Aprendí a reír porque tu risa empujaba,
aprendí a doler porque tu ausencia quemaba.
Aprendí a amar a la vida solo por mirarte,
solo por tenerte, solo por abrazarte.
Tu amor me sacó del fondo del río,
como se saca a un ahogado con fuerza y con frío.
Manos llenas de barro, de barro y de vida,
me arrancaste del agua, me diste salida.
Y por un tiempo fui feliz de verdad:
no porque fuera fácil,
sino porque tú eras mi única verdad.
Después partiste.
Sin avisar.
Sin dejar el calor de tu mano
ni un último “quédate”.
Ahora amo con los ojos abiertos de más:
veo tu silla vacía, el silencio voraz.
El mundo perdió su motivo y su norte,
y este amor que me diste se volvió más fuerte
y más imposible.
Qué ironía tan cruel, mi amor, tan amargo,
tú me enseñaste a vivir para poder amar..
y ahora que sé amar..
ya no tienes cuerpo donde pueda dejarte
todo este amar...
Así que cierro los ojos otra vez.
No por odio a la vida.
Por exceso de ti.
Porque todo lo que aprendí en la penumbra
se volvió imposible de vivir,
sin tu pecho contra el mío.
me dijo vive para ir alto,
para pensar en tu acto,
de llegar. de llegar al fin mi fin esta llegando
y sigo soñando de estar a tu lado...
Y esta vez no habro otra alivio.
Esta vez dejo que la noche me lleve
con el mismo amor
con el que tú me enseñaste
a decir: vive para amar..
Por fin estaremos juntos querida... amada mia .. dime algo tan solo dime si yo oh...
solo estabas dormida..querida }
Qué ironía tan cruel, mi amor, tan amargo
tú me enseñaste a vivir para poder amarte…
y ahora que sé amarte
ya no tengo cuerpo donde pueda dejarte
todo este querer.
Así que cierro los ojos otra vez.
No por odio a la vida.
Por exceso de ti.
Y mientras yo me apago triste y solo..
creyendo que te he perdido para siempre,
tú solo estabas enferma.
Dormías. Respirabas todavía!!...
Cuando despiertes..
encontrarás mi cuerpo quieto,
las manos vacías,
los ojos cerrados
exactamente como tú me enseñaste
a no volver a abrirlos!..