Capítulo 1 ¿qué tan especial debo ser?
La mente humana es algo impresionante, tan llena de misterios y de emociones.
Un montón de masa viscosa que nos deja sentir toda clase de cosas, nos deja pensar, sufrir y amar.
Una parte de nosotros con tantas cajas negras que aun no hemos podido entenderla del todo.
Por suerte en el pasado estas permanecían bajo llave.
Pero con el tiempo comenzamos a ser curiosos, osados… e imprudentes.
Y personas diferentes aparecieron a la luz.
Personas como yo y como tu.
—¿Quieres saber porque estoy contándote esto? —dije mientras miraba lo que tenia entre manos el día de hoy.
De no saber el origen de unas flores amarillas que me rodeaban casi estaría complacido de estar en este campo.
Las fragancias son tan nítidas, y la luz del cielo casi te hace pensar que todo esto es natural.
Que no hay nada que temer en este sitio.
El lugar te hace sentir como en casa, como si buscara abrazarte para siempre.
Pero no había venido a contemplar el jardín, si no que había venido a hablar con su jardinero.
—Yo, Todo esto es tan bello, el cielo es hermoso— dijo una joven frente a mí de ojos platinados.
Su ropa esta desgastada y las heridas sangrantes en su rostro contrastan con su voz suave y la naturaleza de este sitio.
Como si un ángel herido estuviera descansando sobre el cielo.
Ella me ve con total amabilidad sin entender lo que está pasando, después de todo porque habría ella de creer que algo malo está pasando.
Al verla ahí sentada sobre las flores me senté a su lado y observé como agitando sus manos las flores brotaban del suelo casi como si fuera un pequeño milagro vivo.
Y con cada una que brota ella suelta una lagrima mientras mira algo escondido entre las flores.
Hueso…
Un cráneo para ser mas especifico el cual había sido apilado junto al resto de flores casi escondiéndolo de mi vista.
—¿si estoy en el cielo, porque ellos no están aquí? —dijo la joven mientras las lagrimas permeaban cada vez más su rostro.
Que se supone que puedes decir en ese momento, más allá de guardar silencio…
Entonces la joven guardo silencio, mas sus palabras siguieron apareciendo, aunque el aire no las llevara.
—¿Qué ocurrió?
—¿Dime, vas a ayudarme?
—Por favor…
—¿Por qué ellos no están aquí?
…
Como una serie de frases encadenadas golpeando mi mente una tras otra pero sin recibir respuesta alguna mientras ella seguía acomodando las flores.
Entonces una vez el primer embate de sus pensamientos se detuvo pude comenzar a hablar en el lenguaje que solo aquellos de nuestra clase podíamos entender, aunque fuera por un momento.
Una conexión diferente similar a entrar a un mundo desconocido tras abrir una puerta y lo que vi tras esa puerta fue un mundo de ensueño, lleno de mares abiertos, cielos azules y una familia feliz que compartía la cena sin darme mayor importancia
Y en una esquina de aquel banquete sentada observando la escena desde un banquillo estaba aquel joven con unos ojos más tranquilos.
Lucidos si es que pudiera asignarle una palabra la cual me miro directamente señalando que me sentara junto a ella.
Así lo hice atravesando el extraño lugar que mientras mas trataba de dar sentido mas anómalo se notaba, el agua de los mares al lado de una cena familiar en una habitación cambiante cuyos detalles se mantenían para desvanecerse al siguiente momento.
Lo único inmutable en aquel lugar éramos ella y yo aparentemente.
—¿Esto es real? —pregunto la joven mientras mantenía su mirada atenta sobre la escena.
—¿Tan real como tu permitas que sea? —respondí mientras
—¿Si es real…puedo llevármelos conmigo?
—Si tuvieras el poder tal vez si
—¿Lo tengo? —pregunto la joven que ahora me miraba de reojo.
—No, estas lejos de eso…
No era mi intención arruinar sus ilusiones, pero aun con todas estas maravillas que me estaba mostrando…no veía un mundo donde ella pudiera hacer lo que ese corazón abierto que me estaba mostrando esperaba.
—Yo no sabía que tenía el don.
—Te sorprendería cuanta gente realmente lo tiene, pequeña…aunque no tantos como el tuyo.
—…Quien eres, ¿de verdad?
—Alguien con un trabajo que me le disgusta.
—¿Y ese trabajo me involucra a mi? —pregunto la joven con un rostro.
—Para tu desgracia—tuve que contestar mientras trataba de ocultarle el como apretaba el puño detrás de su vista.
—… ¿Voy a morir?
—…Si.
—¿Sera doloroso? —pregunto la joven la cual se había puesto más cercas de mí.
—No, ni siquiera te darás cuenta.
—Tu…eres poderoso, ¿está en tu don dejarme hablar con ellos de nuevo?
Guardé silencio ante su petición, pero al sentir un abrazo cálido junto a las lagrimas caer contra mi comencé a reconsiderar los parámetros de este encargo.
Su ejecución estaba pagada pero los términos de la misma aun me competían a mi…
Y así lo hice, con un simple chasquido entre mis dedos aquel lugar caótico que ella estaba luchando por dar forma dejo ver lo que ella tanto anhelaba, los rostros distorsionados y la escena cambiante ahora estaba mas viva que la misma realidad de muchos.
Ni siquiera tuve que avisarle del cambio ella pudo sentirlo en cada fibra de su ser, y lo sabía porque yo también sentía cada emoción que su corazón abierto dejaba fluir en mi, pude haberlo resistido, pero…no era una mala sensación.
—Cuando fue la ultima vez que vi una familia feliz…me pregunte mientras veía aquella escena
—Es tan real…—dijo la joven la cual jugo con lo que ahora sabia gracias a lo que ella dejaba fluir que eran sus padres junto a sus hermanos.
Paso el tiempo en aquel lugar lo que afuera tal vez serian un par de segundos aquí fueron 7 largos días que la deje vivir con su familia y cuando cayo la noche del séptimo día mientras ella dormía apaciblemente junto al resto finalmente termine este trabajo.
No fue difícil, su mente era poderosa, pero, aunque fuera un infierno ardiente contra muchos para mi no era mas que una simple llama menguante.
Tan fácil de apagar como aquel que sopla una vela.
Y con solo el deseo en mi mente de que todo terminara ella colapso y la visión termino mientras ella se refugiaba en calma con el resto de los suyos en aquel mundo irreal.
…
La muerte es rara para los de mi tipo…
Para muchos es el ultimo suspiro lo que marca su final.
Para los míos… es el ultimo chispazo de luz que corre en sus cerebros.
Es como ver unos fuegos artificiales que poco a poco se consumen hasta que el lugar donde antes se propagaban tantas ideas se queda en silencio.
Un silencio que ahora compartía esta joven que descansaba en su campo de flores a la luz de un sol amarillo.
—Finalmente puedo contactarte, ¿Cast terminaste el trabajo?
—Esta hecho—fue lo unico que salió de mi boca
—Bien, ¿hay sobrevivientes? —pregunto de nuevo a través del comunicador en mi oido
Centre mi mente con todas sus fuerzas en buscar la más mínima señal de vida pero este mundo hace mucho que ya había terminado, solo mentes primitivas y plantas y flores permanecían.
—No, dile a nuestro cliente que tendrá que volver a colonizar este mundo si lo quiere de vuelta.
—…Entendido, ¿era formidable?
—…Era solo una niña asustada, ahora si me disculpas control tengo una tumba que cavar.
—Cast, ¿eso no es parte del encargo?
—Aun así es lo que quiero hacer, Cast fuera.
—..Maestra kara, aun estoy tratando de mantener sus enseñanzas…
Porque estoy llorando de nuevo…
Porque existe gente como nosotros…
Porque cavo tumbas cada vez…