Últimamente te veo por los mismos pasillos todas las noches. Dejas tus cartas y te vas, dejas tus cartas y no miras atrás.
El movimiento de tu falda es tan rapaz como el de mis pensamientos al creer que esta constante se irá. Ya no hay caso para este tren de línea 9, ya no hay caso.
Cómo en un poema, siempre hay múltiples formas de decir algo tan simple, tus cartas no son poemas.
En una carta para diez años, en un poema para mañana.
Si alguna vez vuelvo a ver tu superficie gélida y sombría a mi presente vista, creeme que no se irá de mi mente. Resonará tan fuerte y constante como el crepitar de una hoja en otoño. Tu vas en invierno.