Veo tus ojos,
esa forma en la que me miras.
Brillan —tus ojos brillan—, pero sé que no es por los míos.
Suspiras por un tono de piel, una sonrisa, el vibrar de una voz,
por unas manos cálidas que entrelacen las tuyas.
Sueñas con un atardecer a su lado, entre besos y abrazos,
o sumergirte en las aguas agitadas del mar.
Lamento no ser el protagonista de tu historia
ni el cómplice de tus locuras.
Yo quería que fueras tú... y quería ser yo.
Pero gracias por dejarme habitar en tu historia,
aunque solo haya sido un par de páginas.
— Evangs Aherdy