Luna, tú bien sabes lo que hablo contigo cuando el insomnio me desvela en la madrugada. En esa hora tan desolada, donde no ronda un alma y la soledad es la única que nos hace compañía.
A esa hora, el silencio de la noche se convierte en lo único que me da paz. Tú me entiendes; tú, que desde arriba contemplas esta soledad que me anda susurrando que no hay nadie más. Por eso, cuando el mundo duerme, prefiero quedarme despierta con la noche... y contigo.