Ándale, sin márgenes.
Tu piel fue una pajina en blanco
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Pensamiento
Ándale, sin márgenes.
Contenido de la publicación
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El único requisito era cuidar que no te marchitaras
Del enorme capital de sentires y trasnochados espiritismos
Te reescribo desde el primer momento, en donde nos perdimos.
encontrados con los trajines tempranos de ese camino.
Quisimos cuidarnos y nos mordimos en el otro extremo, serpiente.
de tanta izquierda te creí derecha y de tantos olvidos-
Ensimismados quedamos al costado de lo oportuno que no vimos,
Nos alzaban en sus pensamientos alados con otras nostalgias.
Las golondrinas transmutando todo lo que nos aletargaba, migrando.
Sin embargo, quisimos más y fue menos la paga que recibimos
Altaneros nos subió hasta la cornisa para meditar con mansedumbres
lo que no pudimos cosechar a tiempo, ademan de cosas muertas, trunquedades.
cargan los espíritus las circunstancias que nos mantienen en vilo.
cuando el viento ya ni canta de sereno que esta el kirios.
Asustan detrás de estas palabras escritas en pos de tu altura...
Parte la barca que te lleva a cumplir todos tus manifiestos
Para ser lo que encontrabas en tu basta colección de negaciones.
Las naciones que juraste, los atajos por medio de las migajas
Los Votos en blanco que mandaste a la urna de los olvidos
Si gobernaban los otros con miedo y arrumbe, que delirio.
La neblina de los intentos, hasta hoy cuando el sol decae.
Como puñaladas con caroneros de cobre de luz de hierro y sal.
Inventada en el portón de algarrobo te trae la tarde,
Bienvenida es la lluvia por detrás de tu imagen por sobre el valle pintada
Por las nubes y los hilos de plata que te deja al pasar el diablo con sus babas.
Alimentada y prístina te recuerdan las sombras memoriales
Que van decreciendo por detrás de las gargantas entroncadas de los ombues
Con todo lo que eso con lleva, llegar a sentir el ensueño con vos ahi
Cuidada por los pamperos y los zondas del pago, caricia de retamas.
Espinas llevaba entre las manos y tarde casi una vida para dejar de saborear tu savia.
Para ya no cuidarte, pagina que para dejar de escribirla
tuve que arrancarla, sin dejarle ni siquiera márgenes...
por qué ahí también garabateabas
Thoughts
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PermalinkÁndale, sin márgenes.
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PermalinkCuatro vueltas completas a la hora de la comida y todavía encuentro cosas. ¿Cuántos días te llevó juntar estos versos?
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PermalinkLeer a los pamperos y los zondas cuidando a la misma persona me hizo pensar en que son dos vientos que casi nunca se cruzan, uno frío que sube del sur y otro seco que baja de la cordillera. Apuesto a que esa mezcla no es casual y que el pago del poema queda en algún lugar entre los dos. Me gustó leer un adiós con tanto paisaje adentro.
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PermalinkArrancar la hoja entera sin dejarle ni márgenes, porque el otro también garabateaba ahí, es de las cosas que he hecho con libretas. Lo mío lo tacho sin problema; lo que no hay manera de tachar es un número o un dibujito tonto que dejó otra mano en la esquina. Y me da la impresión de que todo el poema, con las golondrinas y los pamperos, va dando vueltas hasta llegar a ese gesto, como quien tarda en decidirse.