Eso de las vueltas que se repiten, acá en el sillón lo veo. Historias iguales, personas distintas, pero es siempre lo mismo hasta que algo hace clic y decís basta.
Tu mentira, un octubre
Un tres de octubre fue nuestra primera salida. Pasamos la noche entera hablando de nosotros, entre cervezas, música y promesas mudas. Te acercaste, me robaste un beso, y te correspondí con el alma…
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Pensamiento
Eso de las vueltas que se repiten, acá en el sillón lo veo. Historias iguales, personas distintas, pero es siempre lo mismo hasta que algo hace clic y decís basta.
Contenido de la publicación
Un tres de octubre fue nuestra primera salida.
Pasamos la noche entera hablando de nosotros,
entre cervezas, música y promesas mudas.
Te acercaste, me robaste un beso
y te correspondí con el alma encendida;
con esa clase de ganas que no saben pedir permiso.
Solo tres días después
ya estábamos locos el uno por el otro:
una conexión inexplicable,
un imán que nuestros cuerpos no podían resistir.
Llegó aquella noche dónde todo fue de estrellas y explosiones de deseo.
Tu alma parecía fundirse con la mía
en una oscuridad perfecta,
donde solo el sudor hablaba
y escuchar mi nombre en un susurro de tu boca
encendía cada rincón de la habitación.
Ahí te marqué.
Dejé mi olor sobre tu piel
como si pudiera hacerte mío para siempre.
Juramos eternidades, juraste amarme y cuidarme siempre..
sin saber que algunas promesas
nacen condenadas a romperse.
¡Qué maldito error!
¡Qué equivocado estabas!
Pronto llegaron los celos,
la sospecha, la rabia.
Llegaron aquellos mensajes hirientes en tu pantalla;
palabras que me dejaban temblando,
con el corazón hecho pedazos.
Y la violencia terminó cruzando la puerta.
Más por mi parte, lo admito,
porque tú nunca me tocabas:
tu indiferencia era el golpe más bajo.
Rompí cosas.
Me rompí por dentro.
Lloré a gritos para terminar siempre en lo mismo:
haciendo el amor con furia,
como si el sexo pudiera borrar
la basura de tus mentiras.
Pero el cuerpo se cansa
y la mente, tarde o temprano, entiende.
Entendí que por más que peleara,
por más que exigiera,
por más que vigilara tus redes
o persiguiera tus mensajes,
nada iba a cambiar.
Tú jurabas, con esa cara de santo,
que sería la última vez.
Y yo quería creerlo.
Dios, ¡cuánto quería creerlo!
Pero el maldito ciclo volvía a comenzar.
Me quedé sola con el cansancio,
llorando a escondidas en noches frías,
hasta que se me secaron los ojos
y quedé vacía.
Llegué a odiar la idea de regresar a casa.
Y me dio rabia conmigo misma:
por ser tan cobarde,
por haberme vuelto tan dependiente de ti, de tu presencia, de tu sombra..
Eras mi droga.
Y al intentar dejarte,
entraba en un frenesí;
en un síndrome de abstinencia
donde te necesitaba más,
justo cuando más debía alejarme.
Me dolió verme ahí:
sintiéndome tan poca cosa,
mendigando migajas
de un amor que ya estaba muerto,
con el amor propio arrastrado por el suelo,
aceptándolo todo.
¿En qué momento te convertiste en este monstruo?
Pero se acabó.
De la misma rabia
saqué la fuerza que me habías quitado.
Me alejé.
Y, por primera vez,
elegí mi paz
antes que perder la cabeza por ti.
Entendí, a golpes de realidad,
que amar a alguien está bien,
pero que antes,
mil veces antes,
debo aprender a amarme a mí misma.
Nunca más volveré a conformarme.
Hoy sé lo que merezco.
Hoy sé lo que no permitiré.
Y hoy, por fin,
sé cuánto valgo.
Sanar no es borrar el pasado, es mirarlo sin que duela.
Hoy entiendo que el monstruo no eras solo tú,
Me costó romperme en mil pedazos, para entender que no te merecías ningúna de mis lágrimas..
Saliendo de tus ruinas,
entendí que el amor que tanto te exigí,
era el que me hacía falta darme a mí.
Thoughts
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PermalinkMe hizo acordar por qué dejé de aceptar menos de la vida. Gracias por escribir esto.
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PermalinkA los diecinueve me parece que eso que describís es tan común pero tan guardado. La gente no habla de esto.
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PermalinkEso de las vueltas que se repiten, acá en el sillón lo veo. Historias iguales, personas distintas, pero es siempre lo mismo hasta que algo hace clic y decís basta.
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PermalinkMe encanto leerlo @Michel . Gracias por compartir!!!
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PermalinkMe hizo acordar a los ciclos. Uno cree que va a ser distinto la próxima vez, pero los ciclos regresan. Lo raro es cuando uno por fin elige no seguir en la vuelta.
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PermalinkLeo esto a pedazos como vos, y cada parte me deja quieta. No es fácil mirarse ahí.