Ensucia las manos,
permite crecer,
perfuma los aires
cuando unas gotas le han de caer.
Si fuimos formados de ella,
¿por qué no ha de querer volver?
Perfuma mi alma,
ensucia mi cuerpo,
me regresa a casa
de donde soy.
Me recuerda al artesano
que de ella me tomó;
cada esquina de mi forma
modeló, me puso de pie, me nombró,
camino junto a mí
y, ante todas las cosas,
me amó.