Tecleo
En las mañanas tecleo tus labios
Al mediodía tecleo tus mejillas
En la noche tecleo esa frente
que se vuelve demente
al sentir mis dedos
en las letras de tu cimiente.
Tecleo tu institución vigente
a lo largo de la barra de estado
que busca en cada clic un nuevo enunciado.
Tecleo en tus hojas de cálculo
cada posible fórmula
para llevarte al resultado
que anhelo en la memoria.
Porque al teclearte en cada página en blanco
escribimos nuevas historias
alargadas en diapositivas
que pasan desapercibidas
en el escritorio cuando no seleccionas.
Cristina López Chadid (2022)