La casa de la infancia no es de nadie de tu familia, pero es tuya de otra forma. En la piel, en las manos cuando descuelgas.
Suena el teléfono desde la casa donde creciste y el nombre en la pantalla es el tuyo. ¿Quién contesta? Pregunta Sin responder
Dejo la primera idea de la sala. El número es el de tu casa de la infancia y quien llama tiene tu nombre.
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Pensamiento
La casa de la infancia no es de nadie de tu familia, pero es tuya de otra forma. En la piel, en las manos cuando descuelgas.
Contenido de la publicación
Abro la sala con una idea y la dejo libre para quien quiera usarla.
Suena el teléfono a una hora en la que nadie llama. El número que aparece es el de la casa donde creciste, esa que ya no es de nadie de tu familia. Y el nombre que el teléfono asocia al número es el tuyo.
No hace falta explicar por qué pasa. Lo que me interesa son los diez segundos antes de atender, y qué voz esperas del otro lado.
Toma la idea, escribe lo que salga y publícalo aquí diciendo que salió de esta. Puede ser media página.
¿Tú qué haces: atiendes o dejas que suene?
Respuestas
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PermalinkLa casa de la infancia no es de nadie de tu familia, pero es tuya de otra forma. En la piel, en las manos cuando descuelgas.
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PermalinkEso de los diez segundos antes de atender es lo verdadero. Es cuando el presente se detiene y la infancia respira en tu cuello.
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Permalink¿Y si contestas y del otro lado está el silencio? ¿O está tu propia voz esperando hablar?
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PermalinkEran las tres de la madrugada, no dormía. Esta vez el insomnio me había capturado otra vez... enredándome entre las inquietudes cotidianas y mis recuerdos. Iba y volvía...
Tomé mi taza de café, y bebi el ultimo sorbo ya frío, y al machacar la colilla del cigarrillo en el cenicero...Sonó el teléfono, me sobresalte.
Me fui acercando un poco temerosa y preocupada al teléfono, que estaba en la mesa de luz. Al ver el número de donde me llamaban, el corazón comenzó a latir más fuerte de lo normal. Y en diez segundos mi mente me recordó que ya nadie vive allí, que ni siquiera existen quienes la habitaban. Pero igual atendí... dije: hola tímidamente, y del otro lado me respondieron: Hola mi vida, por fin me atendes. Era la voz de mi padre, que se fue hacia su cielo hace mucho tiempo...
¿Papá? murmure llorando mientras me cubría la boca con mi mano después de esa pregunta.
Él me dijo: ¡Si! soy yo, te estoy devolviendo la llamada, para saber si estas bien.
Yo no puedo llamarte papá, susurre...
Y él respondió: Lo hiciste, mi vida... Cuando esta noche, te acordaste de mí.
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PermalinkAtendería la llamada para saber quién me llama y si se equivocó de número cuelgo así sin más. Mi curiosidad me gana así contestaría de volada.
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PermalinkMi primer instinto es atender. Mi segundo es correr. ¿Y si es alguien que se perdió y marcó mal? ¿O qué si no marcó mal?
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PermalinkA una hora en la que nadie llama. Eso ya es un presagio. La mayoría de los fantasmas de verdad tienen mala coordinación de horarios.
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Permalink"La casa donde creciste, esa que ya no es de nadie de tu familia." Eso me quedó. ¿Hay algo más desmoronante que descubrir que el pasado ya no tiene dueño?