Sin volver la vista atrás
Soy caminante resiliente,
transmuto el dolor
al cerrar la noche
que gravita
en el sufrimiento.
Se fugo la risa,
regresó una lágrima,
angustia del tiempo
al dejar la casa
y partir de la patria
con funda humana.
Atrás la ciudad.
Doblo mi cuerpo,
escudo protector
de mi hija,
la mano de mi esposo
me sostiene,
respiro lentamente.
El perro ladra
en silencio.
Bebemos a sorbos
el agua,
un luto abismal
en el cielo
es el camino,
el tic tac de un reloj
parte la vía
en dos realidades.
Tierra de Bolívar,
no hay descanso,
los zapatos migrantes
siguen el ritmo,
anhelo regresar al Guárico,
mi luz fragmentada va
al vaivén del fuerte viento.
Cuando la duda azota,
el corazón de mi madre
cobija amorosa
el espacio vacío
y se vuelve sublime
su presencia
en la presencia mía.
Alma mía,
es hora de cruzar.
Avancemos a la nueva entrada
Avancemos y gritemos sin permiso
¡Somos cuatro Sanchos
y migrantes Quijotes!
Basada en hechos reales.
Cristina López Chadid (2022)