Parte 3: La gran lección y el regreso a casa
Pasaron tres meses de tensión y convivencia en Tegucigalpa tras el incidente con Alejandro. Sentía que el ambiente ya no era el mismo y que lo mejor para mi tranquilidad era volver. Así que decidí regresar a casa, junto a mi mamá y mi hijo.
Haciendo balance de todo lo vivido en el colegio nocturno y luego en Tegucigalpa, me quedó una gran enseñanza grabada a fuego: en esta vida no se puede tener nada escondido por mucho tiempo. Las mentiras o los secretos tienen patas cortas y, tarde o temprano, la verdad siempre sale a la luz, a veces de la forma menos pensada. De todo eso me llevé madurez y la certeza de que mis errores eran parte de crecer.