Sangre
Estoy muy desesperada,
algo que no puedo comprender,
extremadamente absurdo,
completamente insano.
Con un volcán dentro de mi corazón,
una maceta.
Estoy muy quemada,
pero Dios guía mi camino,
mi destino.
Soy una rosa,
con flores y espinas.
Mis dedos pican, sangran,
como una marca del cielo,
algo muy grandioso,
una señal preciosa,
con una gota de sangre.
Ana Cristina Poronhak de Carvalho