¿Cómo dejé que entraras a mi vida?
¿Cómo pudiste transformarme tanto?,
si yo creí tener la fe encendida
de no volver a padecer el llanto.
Si me entregaste por entero el alma
y fue mi dicha tu mayor encanto,
si en cada noche me brindaste calma,
¿cómo pudiste transformarme tanto?
Por más que intente comprenderte ahora,
por más que luche contra este tormento,
tras la amargura que en el pecho aflora,
¿crees que un perdón alivie el sufrimiento?
Huyó tu amor del trance doloroso,
dejándome en la sombra y con mi llanto;
y hoy que renaces libre y tan dichoso:
¿cómo pudiste transformarme tanto?