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Rincón predilecto Spoiler

orianatiziana

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Crecí dando pasos torpes y sueltos por las veredas de Almagro, corriendo y saltando en cada esquina, con el refugio inquebrantable de la mano de la abuela apretando la mía con firmeza.

​Recorrí bodegones, restaurantes y cafeterías por doquier, aunque ninguno lograba rozar siquiera la calidez entrañable y el sentido de hogar que me abrazaba al sentarme en Pim Pum.

Quizás por ese lazo invisible disfruto hoy caminar en medio de su gente y de esas corridas perpetuas, un ritmo caótico que, a decir verdad, nunca terminé de descifrar del todo. El pulso estruendoso de las calles de CABA resulta avasallante: lo que para quien nació en su asfalto es pura rutina, para nosotras, las criadas entre el silencio verde de la provincia, se vuelve un sonido áspero que desgarra los oídos.

Aunque el viaje nunca me detuvo —al menos no de grande, porque de pequeña vivía aferrada a la bolsita y a las gotitas amargas para esquivar el vómito en cada trayecto.

​La quietud de Tigre fue mi fiel aliada; allí abracé a personas maravillosas que moldearon mi entorno. Y así como desanduve otros rumbos, sembré amistades dispersas y crucé puertas de hogares que jamás imaginé, fue en ese laberinto donde comprendí, sin anestesia, que mi alma no calza en cualquier parte.

Fue entonces cuando lo supe: sentarse una tarde helada de invierno a saborear tu café favorito en ese rincón predilecto, con el cuaderno de notas abierto y la luz tibia del sol filtrándose por el vidrio, son esos pequeños privilegios que la infancia tatúa en las entrañas, la trinchera por la cual uno se niega a perder la sensibilidad.

​Por eso amo el arte de amar y romantizo, casi con desesperación, cada paso que doy. Porque conozco demasiado bien el peso del abismo, lo oscuro que fue no hallar un solo destello de amor en los tramos más ásperos de mi historia, donde lo único que latía era el deseo ciego de desaparecer.

Quizás por eso mismo me aferro con tanta fuerza a la idea del amor, buscándolo, redimiéndolo y contemplándolo en cada rincón donde posan mis ojos.

#buenosaires #amor

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Crecí dando pasos torpes y sueltos por las veredas de Almagro, corriendo y saltando en cada esquina, con el refugio inquebrantable de la mano de la abuela apretando la mía con firmeza. ​Recorrí…

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