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CAPÍTULO 1: CÓDIGOS Y PREJUICIOS

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CAPÍTULO 1: CÓDIGOS Y PREJUICIOS

Durante años, Ray y Alejandra compartieron el mismo edificio corporativo, pero habitaban mundos completamente distintos. Para Alejandra, una brillante analista de sistemas que recorría todas las áreas de la empresa resolviendo fallas y optimizando procesos, Ray era solo una figura distante. Lo veía pasar por los pasillos con sus trajes impecables, manteniendo siempre una expresión seria y una postura firme que delataba su crecimiento como ejecutivo iniciante.

—Qué hombre tan engreído —pensaba Alejandra cada vez que lo veía pasar sin mirar a nadie. Su atractivo era innegable, pero esa misma seriedad la hacía mantener su distancia. Prácticamente ni rozaban.

Por su parte, Ray vivía una realidad muy diferente en el piso ejecutivo. De hecho, mantenía desde hacía meses un romance con otra ejecutiva de la empresa. No era nada serio, más bien una relación de estatus y costumbre, por lo que su atención no estaba puesta en nadie más. Para él, Alejandra era simplemente una analista profesional eficiente a la que se recurría cuando la tecnología fallaba. Nada más.

Hasta que el trabajo los obligó a mirarse de frente.

El departamento ejecutivo solicitó de urgencia un software personalizado y complejo: un sistema adecuado para los requerimientos administrativos de los analistas de cobranza. Debido a la exigencia del proyecto, la tarea recayó directamente en Alejandra.

(INT. OFICINA DE RAY - DÍA)

Las primeras reuniones fueron puramente técnicas, pero las semanas empezaron a transcurrir y el desarrollo del sistema requirió que pasaran largas horas trabajando codo a codo. Fue en ese día a día donde la perspectiva de Ray cambió drásticamente.

Ray empezó a quedarse cautivado por ella. Frente a él no tenía a las típicas personas del entorno ejecutivo que cuidaban cada palabra por interés político. A pesar de que Alejandra era gordita y no encajaba en el estándar superficial de las mujeres con las que Ray solía salir, su físico pasó a un completo segundo plano ante la arrolladora personalidad de la analista.

Se descubrió a sí mismo fascinado por lo relajada que era, por su tremenda sabiduría e inteligencia para resolver problemas complejos con una sonrisa, y sobre todo, por su sinceridad absoluta al decir lo que pensaba sin filtros. Además, Alejandra era frecuentemente chistosa; tenía un humor natural que lograba desarmar la insoportable seriedad de Ray, haciéndolo reír en medio de las tardes más estresantes de oficina.

RAY
(Mirando la pantalla, pero con los ojos fijos en la expresión de Alejandra)
Es increíble... Llevamos tres horas documentando procesos de cobranza y es la primera vez en meses que no me duele la cabeza. Haces que todo parezca fácil.

ALEJANDRA
(Riendo suavemente, sin apartar los dedos del teclado)
El secreto, Ray, es que el sistema es lógico. Los humanos son los que complican las cosas. Si la gente en tu piso fuera la mitad de honesta que una línea de código, saldrías temprano todos los días.

Ray la observa, asombrado por su franqueza, sintiendo cómo el magnetismo hacia ella crece a pasos agigantados. La relación laboral sigue su curso, pero el romance superficial que él mantiene en el piso ejecutivo empieza a sentirse completamente vacío. Ray ya no puede dejar de pensar en la analista de sistemas.


El escritorio está sepultado bajo diagramas de flujo y reportes del sistema de cobranza. Alejandra está sentada frente al monitor, tecleando código con rapidez, mientras Ray observa la pantalla por encima de su hombro, completamente concentrado y visiblemente impresionado por la agilidad de la analista. El ambiente es cómodo, profesional, pero cargado de esa complicidad ligera que ha nacido entre los dos.

De pronto, la puerta de la oficina se abre de golpe, rompiendo la burbuja.

Camila entra como si fuera la dueña del lugar. Viste un traje ejecutivo entallado y camina con paso firme. Ignorando olímpicamente la presencia de Alejandra, va directo hacia Ray con una sonrisa ensayada y, sin previo aviso, se abalanza sobre él rodeándole el cuello para darle un beso en los labios.

Ray se tensa al instante. Sorprendido por la interrupción y visiblemente incómodo de exhibir su romance informal frente a su compañera de trabajo, reacciona rápido. Coloca sus manos en los hombros de Camila y, de forma discreta pero firme, la aparta suavemente, desviando el rostro para transformar el gesto en un beso mucho más bajo de tono, casi en la mejilla, cortando la escena de raíz.

RAY
(Con la voz ligeramente afectada, aclarándose la garganta)


Camila... hola. Justo estamos en medio de la revisión del nuevo módulo de cobranza con Alejandra.

Camila da un paso atrás, mirándolo con una ceja levantada, claramente fastidiada por no haber obtenido la demostración pública de afecto que quería.

Mientras tanto, Alejandra mantiene los ojos fijos en la pantalla, haciendo como si el cursor del mouse fuera la cosa más interesante del planeta. Su rostro es una máscara de absoluta neutralidad profesional, ignorándolas por completo. Sin embargo, por dentro, Alejandra se está aguantando la risa.

«Dios mío, qué intensa», chistea Alejandra mentalmente, divirtiéndose con el drama gratuito. «Esta ya se lo quiere devorar aquí mismo en la oficina y delante de mí, como si a mí me importara, jajajajaja».

Con el rabillo del ojo, Alejandra nota lo guapo que se ve Ray intentando mantener el control de la situación. «No, lo niego», piensa para sí misma con una sonrisa interna. «Ray es bellísimo, pero ni en mis más locos sueños sucedería algo así conmigo. Yo y mis cosas... mejor sigo programando».

Camila mira a Alejandra de arriba abajo con desdén, barriéndola con la mirada antes de volver a dirigirse a Ray con un tono de voz cortante.

CAMILA
Ya veo que estás... muy ocupado. Te busco luego entonces.

Da la vuelta sobre sus tacones y sale de la oficina azotando ligeramente la puerta. Ray deja salir un largo suspiro de alivio y mira a Alejandra, visiblemente apenado por el espectáculo.

 

En cuanto la puerta se cierra tras la salida de Camila, el silencio en la oficina se vuelve denso. Ray se aclara la garganta, notablemente incómodo por el espectáculo. Mira a Alejandra, quien sigue tecleando en la computadora con una calma que a él le resulta fascinante.

RAY
(Apenado, rascándose la nuca)
Alejandra... de verdad, disculpa por lo que acaba de pasar. No era el momento ni el lugar para una interrupción así.

ALEJANDRA
(Levanta la mirada con una sonrisa ligera y totalmente relajada)
No te preocupes, Ray. Las líneas de código no se ponen celosas. Además, el módulo de cobranza ya quedó guardado. Todo bien.

La respuesta tan madura y fresca de Alejandra hace que Ray sonría con alivio. A partir de ese día, algo cambia. Durante la semana y media siguiente, el trabajo se intensifica para poder finalizar el sistema, lo que propicia que compartan almuerzos improvisados en el escritorio, tazas de café a medianoche y muchas risas. De esas largas jornadas nace una amistad muy bella y amena. Alejandra se siente cómoda, pero para Ray, el sentimiento empieza a transformarse en algo mucho más profundo.

Poco a poco, Ray se va interesando más en Alejandra. La busca con cualquier pretexto, le pregunta cómo va su día y cuida detalles como traerle su postre favorito. Alejandra, sin embargo, peca de modesta; toma cada uno de esos gestos como un puro hecho de amabilidad. En su mente jamás se cruza la idea de que un hombre como él pueda tener un sentimiento emocional hacia ella. Para ella, Ray solo es un excelente amigo y un jefe agradecido.

Hasta que el terreno laboral se queda corto.

Thoughts

  • lian

    Votar a favor, porque Me gustó tiene cuerpo. Aún que no sé, que capitulo sea, espero que no vaya tan de prisa.

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