Vea, en las películas viejas de Pedro Infante la mujer buena era la que aguantaba y la mala la que se iba, y de ahí vienen muchos de esos tropos que usted nombra.
Yo diría que la mujer de verdad es justo la que no cabe en ninguno de los dos papeles, la que un día aguanta y otro día se va. Mi mamá veía esas películas conmigo y se reía de las dos.