Guarde una carta que nunca entregue.
Hay cosas que se quedan en un cajón quizás por cobardía o quizás por osadía, a veces lo mejor es solo cerrar el capitulo y continuar.
Hay amores que se quedan en puntos suspensivos, que de continuar solo harían daño, hay un punto intermedio en el sentir y el dejar ir.
Todo comienza de manera que parece miel, risas, conversaciones, canciones y palabras llenas de dulzura y coqueteo, pasa el tiempo y parecieras flotar, todo es poesía y alegría.
Todo es perfecto si esa persona esta contigo, disfrutas el aire que respira junto a ti, te contagia de sus gustos, pasatiempos, compartes pensamientos, una que otra pena pero al fin son uno para el otro.
Te llenas de sus palabras, sus mensajes y de estar, no hay nadie mas importante que la persona que se encuentra ahí, la que dice ser.
Enamorarse ha sido el principio, sus ojos, su piel, la forma en que te mira y dice las cosas, la forma en que actúa y hasta de la que no conoces.
Cuando transcurre el tiempo van cayendo las mascaras, se va disuadiendo todo aquello que te hizo creer, los velos caen, se van quitando capas hasta llegar al verdadero ser.
A veces no nos gusta lo que encontramos y ahí es el punto intermedio de saber elegir, podría ser una linda historia que llenara los libros o solo un capitulo que se desvanecerá.
Es aquí donde esta la pelea entre la razón y el corazón, uno dice si y el otro dice no.
Al final dejas fluir lo que hay, a veces para bien otras para mal, siempre es la decisión de quien decide que es lo mejor para ser feliz.