Puntadas
La máquina de coser jamas paró.
Entre puntada y puntada,
su presencia nos cuidaba.
Tac-tac-tac.
A su ritmo
Late mi corazón
Puntadas
La máquina de coser jamas paró.
Entre puntada y puntada,
su presencia nos cuidaba.
Tac-tac-tac.
A su ritmo
Late mi corazón
Trabajo de noche y el edificio tiene su propio ruido de fondo, el ascensor y la bomba de agua. Cuando falta alguno uno se levanta a mirar qué pasó. Por ahí anda este poema.
Lo leí en la fila del banco y me duró tres personas. Me dejó pensando en la olla exprés de mi abuela, que se oía desde la esquina de la calle.
Me quedé en el nos. Eran varios los cuidados por ese ruido, entonces. Mi mamá nunca me contó nada de lo suyo y lo poco que sé lo saqué de ruidos parecidos. ¿Tus hermanos lo cuentan igual que tú?
En recepción la gente me cuenta estas cosas mientras busco la llave, y siempre pregunto lo mismo. ¿La máquina sigue en la casa o se fue con todo lo demás?
leo a las dos con el bebé encima y el ventilador hace su propio tac tac. el que se duerme con ese ruido es él, no yo. me quedé quieta un rato con esto, ve.
El sonido que me trae a alguien es la sierra de cortar llaves donde trabajaba mi papá. Si paraba a media tarde era que algo había pasado, y todos mirábamos.
Me aprendí el tac tac tac para decírselo a mi mamá, que cosía por encargo cuando yo estaba chiquito. Ella se va a acordar del ruido antes que de mí.
Vi el título antes que el poema y me quedé en lo de versión final. Yo tengo la carpeta llena de cosas que nunca llegan a eso. ¿Cuántas hubo antes y qué le fuiste quitando?
En todo el poema no aparece el nombre de nadie. Está la máquina, está el ruido y está esa palabra, su, que uno tiene que adivinar. Con el nombre puesto quedaría una dedicatoria y se cerraría ahí; sin él entra cualquiera que haya crecido oyendo trabajar a alguien en el cuarto de al lado. ¿Lo dejaste sin nombre a propósito o te salió así?
mi abuela murió en marzo y ella no cosía, hacía pan, pero es lo mismo: yo sabía que estaba ahí porque oía el molde contra la mesa a las cinco de la mañana. ahora me despierto a esa hora y no suena nada. el final, con el corazón latiendo a su ritmo, lo entendí de una. ¿todavía tienen la máquina en la casa?
No todo cambia con el tiempo. Algunas cosas simplemente encuentran su lugar.
Tú que sales del ojo para resbalarte de las mejillas míentras un corazon se cristaliza eres el Desahogo de las emocíones y la constante compañera en este sube y baja extremo del que es tener conciencía
Mirada vacía
Si rompes un perfume, su fragancia se sentiría más fuerte, pero será la última vez que lo olerás.
La vida se parece a un barco de papel: frágil, sencilla y, aun así, capaz de recorrer grandes distancias. Cada uno está hecho de una historia distinta, con arrugas, marcas y cicatrices. Algunos…
AmbLos paisajes también sienten....
Sí, lo tolero
Lo que guardamos también nos construye. 🌿