Pues que casualidad que Tú también me ames, que al mismo tiempo nos den ganas de comernos los labios, que al mismo tiempo nos den ganas de repararnos el alma...
Algunas veces la soledad jugaba con nuestros días, con nuestras noches, y luego fue cuando nos conocimos, fue como nos sentimos y así de simple comenzó este amor, pero...que casualidad que al mismo tiempo nos dieran ganas de volvernos eternos....