Pudiera decir que me siento como ese perro reventado que se arrastra por la carretera,
o como el perro que aúlla a su lado, a la orilla de la carretera.
Pudiera decir que me siento como aquel perro apaleado a mitad de la carretera,
o como ese otro perro sarnoso.
Pudiera decir que me siento como los cuatro perros tirados en la carretera,
pero no voy a hacerlo porque no quiero que nadie piense que soy tan egocéntrico
como para querer ser los cuatro perros que aúllan en la carretera,
o peor aún,
que quiero ser todos los perros muertosdehambre del mundo.