Se ciernen al compás del viento mis manos como hojas de un árbol al iniciar el seco otoño.
La euforia momentánea más que la alegría invade un tallo grande e inerte de mi pensamiento y permite dar la impresión del equilibrio y posadero para muchos que con su canto arrullan la mañana mientras sus libres alas descansan .
He visto y sentido el claro invierno alimentando mis raices de gratitud y añoranza mientras la primavera ha hecho que termine de mi fruto que algún día repetirá mi hazaña
Un verano impresionante hace éxtasis en mis ramas al punto de sentir la conscupiscencia total de mi cuerpo mientras las hojas empiezan a secar como canas que llenan de color mi cabeza aparentando intrépida mente sabiduría.
Han caído Miles de ellas y llevadas por el viento han Sido cenizas que otros han usado para producir su fuego y alimentarse.
Evite producir más semillas porque presunciosamente y con un orgullo letal llegue a creer que sería inocuo repetir un germinar tan amargo.
Sigo plantado y a las sombras de maleza que intentan ocultar la Luz hermosa que me ha dado lo poco que he considerado vida.
Frondoso como pareci ser los recuerdos y las marcas en mi reproducen ecos en aquellos que algún día reposaron en mi sombra.
Por Levi Díaz Echeverri