Como testigo perpetuo
permanece el horizonte sombrío de una mirada,
cuando el paisaje nocturno,
arropa con sutileza el alma de quienes evocan
una luna agonizante,
mientras la devoción inquiere respuestas
a los Dioses de la nada.
Persiste como testigo sempiterno la pesadumbre,
cual maestro perverso en mi desventurada pasión,
pasión que enclaustrada permanecerá a su martirio,
en perennes cánticos que evocan a la nostalgia.
Como testigo fugaz,
observa callado el destino,
las fauces del dolor y del olvido.
EDGAR TORRES
1980 - ….