¿Podemos hablar de esa soledad que destruye?
Todo el mundo habla de que debemos aprender a estar solos, y está bien, lo acepto. A veces estar solo es bueno, y no juzgo a las personas a las que les gusta la soledad.
Pero ¿qué pasa con esa soledad que te consume y te destruye? ¿Qué pasa con las personas a las que no les gusta estar con su propia soledad? ¿Qué pasa cuando esa soledad consume cada parte de tu cuerpo? Esa soledad que genera pensamientos y hábitos negativos; esa soledad que consume hasta lo que te hace sentir vivo.
Esa soledad que está hasta en las pequeñas cosas que disfrutas: la música, las películas, los libros, el arte. Y cuando las escuchas, las miras o las lees, finges disfrutar, pero el mundo se detiene a tu alrededor y, a veces, solo sientes vacío.
¿Qué pasa con esas personas que solo quieren que alguien les pregunte: «¿Estás bien?»? ¿Qué, solo quieren un abrazo o simplemente a alguien con quien compartir un minuto de silencio? Porque han estado tan solas que ya no solo le temen a la soledad, sino que también a acostumbrarse a ella.