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Pesadilla recurrente

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Pesadilla recurrente que no me deja escapar,

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Pensamiento

Pensamiento

versos88

Lo más crudo está al final: te vas volviendo espectro y aun así te alegras de haber salvado al otro. Apuesto a que esa persona sin cara tiene nombre fuera del sueño, aunque no lo pongas.

Lo más crudo está al final: te vas volviendo espectro y aun así te alegras de haber salvado al otro. Apuesto a que esa persona sin cara tiene nombre fuera del sueño, aunque no lo pongas.

Contenido de la publicación

Pesadilla recurrente que no me deja escapar,

corro de un lado a otro buscando la salida

pero ésta nunca está.

Todo es monocromático y pasa al atardecer

justo cuando el sol se oculta

como el anuncio de un suceso desgraciado.

A veces recorro un pueblo con casas antiguas

de arquitectura simple, fachadas de color gris

calles de tierra y un sauce llorón que evoca abandono.

A veces me encuentro adentro de una casa antigua

con mil habitaciones que se conectan cual laberinto

no veo muebles y las ventanas se cierran a medida que me acerco.

Incansable recorro todos los rincones del pueblo, de la antigua casa

y a veces encuentro algo que me resulta familiar.

Rara vez me cruzo con personas reales, ya no son personas

son espectros que aparecen y desaparecen ignorando mi presencia.

Siento que debo encontrar a alguien específico

pero ignoro a quien.

Percibo que es alguien que me importa

no puedo irme abandonándolo a su suerte.

No sé quién es, tampoco su género, ni su edad

pero siento en el pecho que no puedo dejarlo.

Y la desesperación comienza a invadirme.

Corro por todas partes, entrando a piezas que no reconozco.

A veces logro encontrar a esa persona que no debo dejar,

y aunque la intente identificar no veo su rostro.

El laberinto no me permite escapar

adelantándose a mis intenciones muta cada vez.

Me acerco rápidamente a alguna ventana que se cierra cada vez más

y apenas logro liberar a esa persona

que en mis manos se convierte en pequeña para poder escapar.

Le pido a alguien que se encuentra afuera que se la lleve, debe protegerla

y entonces la ventana se cierra totalmente separándonos para siempre.

La angustia me envuelve como humo negro y tóxico,

me asfixio e intento escapar, pero es imposible encontrar una salida.

Sé que no lo voy a lograr, allí me voy a quedar.

Pero me alegro al pensar que a aquel pude salvar.

Me voy convirtiendo en espectro, oscuro, gris, traslúcido, invisible.

Despierto sintiendo tristeza, angustia, dolor en el pecho

porque allí mis pesadillas me van a devolver una y otra vez.

Sin esperanzas, sin respuestas, sin escape,

como un bucle temporal que jamás rompe su ciclo

aunque cambie el paisaje pero jamás sus matices

de muerte, soledad y olvido.

Thoughts

  • EmilioPrats

    Xe, qué angustia.

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  • versos88

    Lo más crudo está al final: te vas volviendo espectro y aun así te alegras de haber salvado al otro. Apuesto a que esa persona sin cara tiene nombre fuera del sueño, aunque no lo pongas.

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  • Ovid

    El pueblo gris al atardecer con el sauce llorón me hizo pensar en esos sueños que tienen un decorado fijo y solo cambian las puertas. Da la impresión de que el laberinto muta pero la ventana que se cierra es siempre la misma, y que ahí está el centro de todo. Gracias por compartirlo aquí!

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  • cuentistadebar

    Contado de noche con una vela, esto deja la mesa en silencio, sobre todo la persona que se te hace pequeña en las manos para caber por la ventana. ¿Es un sueño que te vuelve de verdad?

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