"deja de reír, era lo único que podía repetir cuando sentía el brote de locura ceñirse entre mis huesos, me cuesta discernir entre el llanto de mis recuerdos y la risa casi tétrica que me persigue entre mis brotes de lucidez
deja de reír, le grite a su sombra mientras la gente a mi alrededor me observaba como un insecto relegado y postrado ante la furia de dios, se que estoy perdiendo la guerra contra este cuerpo, yo se que una vez que mis ojos se cierren y el ruido del televisor pare, su risa habrá desaparecido de mi memoria y de mis oídos".